Entre las varias promesas de trabajo que pretende llevar adelante la flamante jefa comunal, Camila Ramírez (ANR), sin duda sobresale la intención de combatir los hechos de abigeato. Se trata de un flagelo que históricamente pone en riesgo la prácticamente única actividad económica del distrito y de todo el Alto Paraguay.
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La idea de la intendenta es construir mataderos en las comunidades del distrito, con el objetivo de garantizar, primeramente, la calidad de la carne vacuna que se oferta en las numerosas carnicerías de la zona y, sobre todo, hacer efectivo el control de los animales vacunos sacrificados.

Numerosos locales de venta de “so’o kapi’i” en Alto Paraguay
En las poblaciones del departamento de Alto Paraguay, y sobre todo en esta capital departamental, funcionan numerosas carnicerías ilegales, donde se vende carne vacuna sin control sobre el origen legal del animal faenado ni sobre la calidad del producto.
Se utiliza la famosa expresión “so’o kapi’i” (carne con pasto, en traducción literal, o carne producto del abigeato, en el significado popular), atendiendo a que, por lo general, cuando se producen los robos de animales vacunos, estos son faenados por los abigeos en cualquier lugar y a las apuradas, inclusive durante las horas de la noche, el momento más elegido por estos marginales. Esto hace que, al llegar la carne a las carnicerías, en ocasiones todavía se encuentren restos de pasto adheridos al producto.

La venta de carne dentro de la población no se limita a las carnicerías, sino que también se realiza en almacenes, sin que se conozca la procedencia del producto. Todo esto ocurre a la vista de las autoridades, sin que exista control alguno de su parte, situación que deja expuestos a estos hechos tanto a los productores como a los demás pobladores.
Rosca mafiosa
El robo de animales vacunos se produce en dos escalas: por un lado, cuando se sustraen grandes cantidades de ganado y, por el otro, cuando los abigeos se encargan de robar apenas dos o tres animales. En este último caso, los más afectados son los pequeños ganaderos, quienes dependen de este único medio económico como alternativa de vida.
En ambas situaciones, el producto de lo sustraído llega a su comercialización final. Los animales robados en grandes cantidades son trasladados en camiones hacia otras regiones, donde funcionan los frigoríficos, mientras que los robos menores terminan siendo comercializados en las carnicerías locales.
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Los ganaderos se preguntan cómo se logra evadir los controles. La respuesta parece sencilla, pues queda en evidencia la existencia de una rosca mafiosa que permite mantener con éxito este comercio ilegal, integrada por funcionarios deshonestos de la propia Municipalidad, de la Policía Nacional y, lógicamente, del ámbito de la Justicia. En algunos casos, los abigeos son protegidos por políticos de la zona.

Solo así se puede explicar que, en varias ocasiones, algunos abigeos hayan sido sorprendidos infraganti gracias al accionar de los propios dueños de establecimientos, pero que, de manera inexplicable y pese a todas las evidencias en su contra, recuperen la libertad en cuestión de días.
Mataderos
“En todo Fuerte Olimpo no sabemos qué tipo de carne consumimos ni cuál es su calidad. Es por eso que mi gobierno priorizará la construcción de mataderos municipales. Con esto podremos tener el control de la calidad de la carne que consumimos en nuestros hogares”, manifestó la intendenta Camila Ramírez durante su discurso al asumir el cargo el pasado martes 3 de noviembre.
Además, se podrán tener a la vista de todos las documentaciones pertinentes de los animales faenados, con lo que se brindará seguridad a los productores y se tratará de desalentar los hechos de abigeato que tantos daños ya ocasionaron a los ganaderos y, por ende, a la economía regional, expresó finalmente la jefa comunal.

