Este nuevo mapa de inversiones fue analizado por el viceministro de Comercio, Rodrigo Maluff, en entrevista con ABC Negocios, donde trazó un panorama regional que confirma una fuerte concentración del capital, pero también oportunidades crecientes para economías emergentes bien posicionadas.

Más del 60% de la IED en Latinoamérica en 3 países
Según el análisis presentado por Maluff, Brasil y México continúan siendo los grandes “aspiradores” de capital, concentrando junto con Chile más del 60% del flujo total de inversiones extranjeras en la región. Esta tendencia no es nueva, pero se profundizó en los últimos años ante la búsqueda de escala, previsibilidad y acceso a grandes mercados.
México mantiene su liderazgo impulsado por el fenómeno del nearshoring y su estrecha integración con Estados Unidos. Su proximidad geográfica al mayor mercado consumidor del mundo, combinada con cadenas industriales consolidadas y una base de mano de obra técnica madura, lo convierten en una plataforma natural para la relocalización de industrias manufactureras y tecnológicas.
Brasil, por su parte, capitaliza su enorme mercado interno y su capacidad productiva. “Brasil es un continente en sí mismo, con una seguridad energética envidiable”, explica Maluff. Más del 80% de la electricidad brasileña proviene de fuentes limpias, un dato cada vez más determinante en las decisiones de inversión global, especialmente para industrias intensivas en energía.
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Chile: previsibilidad, litio y liderazgo institucional
Chile se consolida como el tercer polo de atracción de inversiones en Latinoamérica. Si bien su economía es menor en tamaño frente a Brasil o México, su principal fortaleza radica en la previsibilidad regulatoria y la certeza jurídica, factores altamente valorados por el capital internacional.
A esto se suma su liderazgo en la industria del litio, mineral clave para la transición energética y la electromovilidad, así como su avance en proyectos de hidrógeno verde, que lo posicionan estratégicamente dentro de la agenda climática global.
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Tecnología y servicios: Costa Rica y Colombia ganan protagonismo
El mapa de inversiones 2026 también evidencia una transición clara desde un modelo centrado exclusivamente en materias primas hacia uno basado en valor agregado, servicios tecnológicos e innovación. En ese contexto, Costa Rica y Colombia emergen como hubs regionales.
Costa Rica es considerado un caso de éxito en la industria de semiconductores fuera de Asia, además de liderar en dispositivos médicos y servicios tecnológicos avanzados. Colombia, en tanto, busca diversificar su matriz productiva, reduciendo su dependencia del petróleo y atrayendo inversiones en turismo, energías alternativas y servicios digitales.
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EE.UU., Europa y China redefinen sus estrategias
Estados Unidos continúa siendo el principal inversor en Latinoamérica, seguido por la Unión Europea, que hoy prioriza proyectos alineados con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). China, en cambio, ha ajustado su estrategia: pasó de la compra directa de tierras y minas a inversiones en tecnología, autos eléctricos y redes eléctricas.
Un dato relevante destacado por Maluff es el creciente peso del capital intrarregional. Empresas brasileñas, chilenas y mexicanas están invirtiendo con fuerza en países vecinos, lo que contribuye a una mayor estabilidad frente a choques externos.
Argentina y Perú: alto potencial, pero con señales mixtas
Argentina continúa dependiendo de la consolidación de sus reformas macroeconómicas y de la unificación cambiaria. Vaca Muerta (yacimiento petrolífero) sigue siendo su principal atractivo para la inversión extranjera, aunque el inversor internacional mantiene una postura de cautela. “Todavía persiste el ‘ver para creer’ en materia de estabilidad política”, señala Maluff.
Perú, por su parte, conserva su condición de potencia minera, sostenida por los precios internacionales de los commodities. Sin embargo, la fragmentación política y la falta de reformas estructurales han generado un flujo de capital errático, limitando su potencial de crecimiento sostenido.
Paraguay 2026: energía 100% limpia y nuevos polos
Paraguay dejó de ser “el secreto mejor guardado” para convertirse en un actor visible dentro del mapa regional de inversiones. Su estabilidad macroeconómica, baja inflación y disciplina fiscal, sumadas a una matriz energética 100% limpia, lo posicionan como un destino cada vez más atractivo.
La industria de la celulosa, con proyectos como Paracel, y el régimen de maquila demostraron que el país puede avanzar hacia el procesamiento y la agregación de valor, más allá de la exportación de materias primas. No obstante, persisten desafíos en infraestructura logística y fortalecimiento institucional.
El plan Paraguay 2X marca un punto de inflexión al promover la descentralización de las inversiones fuera del eje Asunción–Ciudad del Este. La estrategia se apoya en tres grandes pilares: el Chaco Paraguayo, como nuevo hub logístico vinculado al Corredor Bioceánico; Concepción, consolidada como polo industrial del norte; y la evolución de la maquila, que avanza hacia autopartes y dispositivos tecnológicos.
En paralelo, 2026 marca el despegue de industrias electrointensivas, fertilizantes verdes e hidrógeno verde, incluidas entre las 400 acciones del plan maestro, con el objetivo de generar más de 1,2 millones de empleos directos e indirectos de calidad.
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Para Maluff, el riesgo regional ya no pasa tanto por el impago de deuda, sino por la capacidad de gestión frente a la polarización política. En Paraguay, la vulnerabilidad climática y los cuellos de botella logísticos siguen siendo desafíos centrales, especialmente cuando la zafra 2026 proyecta más de 11 millones de toneladas de soja.
Las agencias internacionales coinciden: previsibilidad, instituciones sólidas y capital humano serán las claves para sostener el flujo de inversiones en Latinoamérica.



