La recaudación tributaria ha mostrado un crecimiento, reflejado no solo en el aumento de la actividad económica, sino también en mejoras en la administración fiscal. Entre 2020 y 2024, los ingresos de la DNIT pasaron de G. 13,97 billones a G. 23,08 billones, un crecimiento del 65%. Sin embargo, el peso relativo de los distintos impuestos ha evidenciado cambios en la estructura impositiva.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) sigue siendo el pilar de los ingresos tributarios, alcanzando G. 11,46 billones en 2024; es decir, 57% más que en 2020. No obstante, su participación en la recaudación total disminuyó, pasando del 52% en 2020 al 50% en 2024.
El rol estratégico del IRP
El Impuesto a la Renta Personal (IRP) ha mantenido una participación modesta, pero estable, representando cerca del 2% de la recaudación total. Aunque se ha ampliado gradualmente la base de contribuyentes, su peso relativo no ha variado significativamente en el esquema general.
Sin embargo, la importancia del IRP trasciende la cifra fría de recaudación. Es una herramienta de formalización económica. Al permitir deducciones por gastos documentados, incentiva al ciudadano a exigir facturas legales en sus consumos diarios, lo que indirectamente fortalece la recaudación del IVA y del Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) al visibilizar operaciones que antes permanecían en la informalidad.
Este mes es clave para la recaudación del IRP, correspondiente al período de presentación y pago de las declaraciones juradas del ejercicio anterior, concentrando una parte importante de los ingresos tributarios vinculados a personas físicas, especialmente en los componentes de Renta Salarial y Ganancia de Capital, que reflejan el nivel de ingresos formales y las inversiones realizadas por los contribuyentes.
Los datos muestran un aumento significativo en la cantidad de contribuyentes obligados al IRP entre febrero de 2024 y febrero de 2025, con un crecimiento del 12,3% en la cantidad de contribuyentes con obligación de IRP Renta Salarial y un crecimiento del 14,7% de IRP Ganancia de Capital.
Este crecimiento se traduce en una mayor incorporación de personas al sistema tributario, tanto por aumento de ingresos salariales que superan el mínimo imponible, como por una mayor participación en operaciones de inversión y capital.
El incremento en la base de contribuyentes implica que se espera una mayor recaudación, no solo por el crecimiento económico, sino por el ensanchamiento de la base tributaria. Este proceso es relevante, porque permite mayor trazabilidad de ingresos, fortaleciendo la equidad tributaria y ampliando la capacidad del Estado para financiar políticas públicas.
Las rentas personales y las de ganancias de capital
La normativa vigente distingue dos categorías de rentas, cada una con sus propios formularios y reglas de deducibilidad.
Rentas de Servicios Personales (Formulario 515): abarca los ingresos de fuente paraguaya derivados del trabajo personal, ya sea de forma dependiente o independiente. Se excluyen de esta base el aguinaldo, los aportes jubilatorios y de seguridad social.
El sistema permite descontar gastos personales y de familiares de carga, como alimentación, vestimenta, educación y salud (en el país y en el exterior). Asimismo, se contempla la adquisición de un vehículo cada tres años y de un inmueble cada cinco años.
Rentas y Ganancias de Capital (Formulario 516): se refiere a las utilidades provenientes del patrimonio o derechos, como la venta de inmuebles, alquileres, dividendos o premios de loterías superiores a G. 500.000.
En el caso de alquileres, el contribuyente puede declarar como renta gravada el monto que resulte menor entre el 50% del precio del arrendamiento y el precio total menos los gastos documentados directamente relacionados a la generación de esa renta.
La metamorfosis del sistema tributario
Por otra parte, los datos de la DNIT revelan una transformación en la recaudación. Entre 2020 y 2024, los ingresos fiscales totales saltaron de G. 13,97 billones a G. 23,08 billones, lo que representa un crecimiento nominal del 65%.
Este incremento no ha sido uniforme en todos los tributos. Mientras que el IVA sigue siendo el pulmón financiero con G. 11,46 billones recaudados en 2024, su peso relativo en la torta tributaria ha descendido levemente, pasando del 52 al 50%.
El verdadero protagonista del crecimiento es el IRE. Este tributo experimentó un salto exponencial del 172%, elevando su participación en la recaudación total del 23 al 38% en cuatro años. Este fenómeno sugiere una mayor contribución del sector corporativo, impulsada por ajustes normativos y un control fiscal más riguroso tras la unificación de Aduanas e Impuestos Internos en la actual DNIT.
Desafíos y perspectivas
La modernización introducida por la Ley 6380/19 ha permitido un sistema de tasas progresivas (8, 9 y 10%), que busca una mayor equidad. Al inicio de 2025, el IRP ya reportaba un incremento del 16,1% en comparación con el año anterior, impulsado por la expansión económica en sectores de consumo y servicios.
El desafío para el cierre de este ejercicio fiscal radica en sostener estos mecanismos de fiscalización y continuar reduciendo la dependencia histórica del IVA. Para el profesional y el empresario, marzo no es solo el mes de rendir cuentas, sino el recordatorio de que la transparencia fiscal se ha consolidado como una base de la sostenibilidad pública a largo plazo.






