Si bien las recientes pruebas de estrés y los indicadores financieros siguen mostrando bancos resilientes en el sistema paraguayo, el avance acelerado del crédito al consumo obliga a vigilar estándares de otorgamiento y a desplegar herramientas macro prudenciales para evitar vulnerabilidades en los hogares y el sistema, indicó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un informe de conclusión de revisión del artículo IV.
La conclusión que contiene la evaluación de la misión del FMI encabezada por Fabián Valencia, detalla que la estabilidad financiera se basa por un lado en que el riesgo sistémico “parece estar controlado” , con indicadores de solidez y las pruebas de estrés que respaldan la idea de un sistema bancario sólido y resiliente.
Por otro, el documento coloca bajo la lupa un fenómeno que crece con rapidez y que tiene que ver con la expansión sostenida del crédito al consumo, que si bien no se presenta como una crisis inmediata, sí se describe como un foco que amerita seguimiento minucioso y capacidad de respuesta temprana.
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Crédito de consumo crece 40% en un año

Según datos oficiales del Banco Central del Paraguay, el crédito al consumo representa actualmente el principal rubro financiado por los bancos del sistema con una participación del 19% de la cartera global, con un saldo de G. 34,68 billones, (US$ 5.685 millones) hasta abril último, y que representa un salto del 40,63% en un año.
En lo que respecta específicamente al saldo financiado con tarjetas de crédito también viene incrementando considerablemente y al cierre de abril llegó a G. 6,41 billones (US$ 1.051 millones) que significa un incremento del 30% anual y al discriminar por sectores de menor línea (hasta G 3 millones) el crecimiento llega a un 50% anual.
Estándares de otorgamiento
El informe subraya que el problema no es únicamente el crecimiento del crédito en sí, sino lo que podría venir aparejado también un relajamiento de los criterios de concesión. En términos regulatorios, la advertencia es que las autoridades deben estar listas para actuar si aparecen señales de que se están debilitando los estándares con los que se evalúa a los prestatarios.
La preocupación de fondo es la acumulación de vulnerabilidades en los balances de los hogares cuando el endeudamiento se expande más rápido que la capacidad de pago.
En ese sentido, y para contener esos riesgos, el reporte propone fortalecer un “conjunto de herramientas macro”, con especial foco en instrumentos centrados en los prestatarios y orientados a promover un endeudamiento sostenible de los hogares.
Entre las medidas mencionadas aparece un mecanismo concreto como establecer límites a la relación entre el servicio de la deuda y los ingresos .
Prevención de lavado, una agenda que sigue abierta

Por otra parte, el informe de conclusión de misión del FMF también insiste en que la estabilidad financiera no depende solo del crédito y los balances bancarios. Sino que plantea como “importante” continuar reforzando el marco de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
Entre los pasos señalados, figuran dos prioridades que son la aprobación de una Evaluación Nacional de Riesgos (ENR) actualizada y la corrección oportuna de las deficiencias que esa evaluación identifique.
El énfasis sugiere que, aun con bancos resistentes a shocks convencionales, los riesgos vinculados a integridad financiera pueden erosionar confianza, elevar costos de cumplimiento y generar exposición reputacional y operativa.
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Más profundidad para financiar a más plazo
Por otra parte, el informe técnico pide sostener los esfuerzos para dar mayor profundidad a los mercados de capitales domésticos. Argumentan que un mercado más desarrollado mejora el funcionamiento del sistema financiero en su conjunto, incluyendo el crédito de largo plazo.
En particular, se destaca la necesidad de construir una curva de rendimiento fiable en moneda local, un referente clave para poner precio a instrumentos financieros de plazos mayores; facilitar el desarrollo de productos como hipotecas; y reforzar la transmisión de la política monetaria (es decir, que las decisiones del banco central se reflejen de forma más efectiva en tasas y condiciones financieras a lo largo de la economía).
