Técnicos y banqueros centrales europeos terminaron de cerrar la lista de socios que probarán, durante doce meses, su propio sistema de pagos digital sin depender de las dos marcas que dominan cada compra con tarjeta. Es un paso más al ensayo de un proyecto que lleva seis años en marcha.
El proyecto arrancó en 2020, cuando el BCE publicó su primer informe sobre una moneda digital como Banco Central. Pasó por una fase de investigación y otra de preparación técnica (2023-2025). En octubre pasado, el Consejo de Gobierno decidió avanzar a la siguiente etapa.
El BCE seleccionó hace pocos días a 36 proveedores de servicios de pago que participarán en el programa piloto, entre ellos: Deutsche Bank, UniCredit, Stripe y Revolut. El ensayo comenzará el próximo año durante 12 meses, tiempo en el que se probará una versión beta del euro digital.
Más allá del dinero y las transacciones
El proyecto no es solo tecnológico. Es un intento de recuperar soberanía en un negocio que está en pocas manos. Un análisis calcula que solo la banca española perdería alrededor de 320 millones de euros en el primer año de operación del euro digital, por comisiones de tarjetas y transferencias que la nueva infraestructura absorbería. Multiplicado por toda la eurozona, la cifra se vuelve gigantesca.
El propio Eurosistema es explícito sobre el fondo geopolítico del asunto: la moneda digital busca ofrecer una alternativa de pagos que reduzca la dependencia de proveedores no europeos, en momentos en que China ya opera su yuan digital en varias ciudades como herramienta de política comercial.
Para contener el impacto sobre los bancos y evitar una fuga de depósitos hacia la nueva moneda, el diseño contempla un tope de tenencia de 3.000 euros por persona, sin remuneración, y la gratuidad de los pagos básicos en toda la zona euro.

Las voces en contra
No todos están convencidos. Hay voces que advierten sobre los riesgos de concentrar en un solo sistema toda la información de los movimientos financieros de los ciudadanos. La tensión de fondo: privacidad versus control, soberanía versus intervención estatal.
El BCE tiene una respuesta, y es un proceso con pagos offline, es decir, operables sin conexión a internet como garantía de un nivel de anonimato comparable al efectivo.
La inversión de poner en marcha el proyecto con toda la infraestructura necesaria se calcula entre 4.000 y 5.800 millones de euros, una inversión para determinar quién procesa el dinero del continente.
Las fintech paraguayas
Paraguay no emite ni hay planes de un guaraní digital: el Banco Central del Paraguay mantiene desde 2021 un grupo de trabajo que monitorea las experiencias internacionales.
La dependencia local, sin embargo, es la misma que enfrenta Europa: buena parte de los pagos con tarjeta en el país corren sobre redes internacionales, y el creciente uso de billeteras digitales muestra que la discusión sobre quién controla las pasarelas de pago también llegó a la región, aunque con otro actor: las fintech privadas.
Para una empresa exportadora o con proveedores europeos, el euro digital todavía se mantiene en una promesa lejana. La lógica que lo empuja: menos comisión pagada a intermediarios extranjeros, más control regional de los datos financieros.
Yuan digital evoluciona
Mientras Europa arma su piloto, China lleva ventaja. El e-CNY, la moneda digital del Banco Popular de China (Banco Central), acumula 3.480 millones de transacciones por US$ 2,3 billones, con más de 230 millones de personas o billeteras personal y aparece como una nueva estructura financiera global, todavía lejos del dominio estadounidense.
Desde enero de este año, el Banco Central de China cambió el estatus legal: el yuan digital dejó de ser solo efectivo digital para convertirse en depósito bancario, con pago de intereses.
En junio, China sumó 26 instituciones financieras a una plataforma de liquidación transfronteriza que conecta el yuan digital con Singapur, Catar, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Brasil, entre otros mercados (una alternativa al SWIFT).
El proyecto mBridge, su iniciativa de pagos mayoristas con otros bancos centrales, mueve ya US$ 55.500 millones acumulados y el yuan digital representa más del 95% de esas liquidaciones.
Sin embargo, el dólar sigue dominando el mercado con el 88% de las transacciones cambiarias globales. Pero cada acuerdo en yuanes digitales resta, y si a eso se suma lo que posiblemente vendrá desde Europa a partir de 2029, restará un poco más.









