Cuando no se actúa como corresponde

El caso que involucra al senador Javier “Chaqueñito” Vera, quien atraviesa su enésimo escándalo, esta vez vinculado a un supuesto caso de abuso a menores de edad, debería obligar a la reflexión, en especial a la clase política.

Una de las cuestiones a pensar es la manera en que algunos grupos políticos eligen a sus candidatos a altos cargos en el Congreso, municipios, gobernaciones y hasta a presidentes de la República.

Hace poco supimos, a través del senador de Cruzada Nacional Walter Kobylanski, que Chaqueñito fue elegido como candidato simplemente porque tenía muchos seguidores en facebook.

En el pasado reciente, un candidato a gobernador y otro a intendente fueron elegidos, respectivamente, por su popularidad en la conducción de espectáculos musicales y el otro por su notoriedad en un programa de TV de competencia de habilidades físicas.

Desde el inicio de esta legislatura, Chaqueñito mostró abiertamente su desapego a principios o moralidad, mudándose por conveniencia al oficialismo cartista que en ese entonces lo acogió en sus filas con fervor para asegurarse un voto incondicional.

Cuando se empezaron a hacer públicas sus vergonzosas andanzas, el cartismo terminó sacándolo de sus filas. Sin embargo, sugestivamente, siguió votando de manera puntual todo lo que venía del oficialismo.

A esta altura, el cartismo parece haberse dado cuenta de que la cercanía con este personaje siniestro les cuesta demasiado caro y puede perjudicarlos todavía mucho más en términos de imagen.

Es plausible que ahora recapaciten, pero es una lástima que hayan dejado pasar tanto tiempo, cuando que la cuestión era evidente hace mucho y que, además, hayan dejado la vara tan baja en cuanto al combate a la corrupción, la deshonestidad y la falta de ética.

Si hubiesen actuado como debían desde antes. Si no hubieran pasado por alto el caso de un senador que ocupó un alto cargo con un título falso de abogado, si no hubiesen atropellado la institucionalidad para expulsar a una senadora simplemente porque molestaba al patrón, si no hubiesen dado simplemente “permiso” a un senador condenado por lavado de dinero y asociación criminal, posiblemente tendrían toda la autoridad moral y política para no tener que soportar ahora que un senador investigado por presunto abuso de menores tenga la caradurez de pedirles permiso “para ocuparse de su caso”.

mcaceres@abc.com.py