Vía nota al Congreso, confirmaron oficialmente que fue funcionario y hasta Director. La escueta respuesta del poderoso Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación (Mitic) al Legislativo develó un tremendo escenario: afines a la Presidencia y al Ministerio habrían estado tras sicariatos digitales. Las víctimas fueron algunos congresistas, políticos, empresarios, medios y comunicadores, la gran mayoría crítica al gobierno.
En cualquier país esta confirmación provocaría una reacción presidencial. Santiago Peña no lo puede hacer. ¿Por qué? Porque el comunicado de Mitic lo desmiente a él mismo.
Presumo -como le gusta decir a Peña- que debió ser difícil consumar la trama sin su venia. Desde carné de acreditación y hasta reuniones se hicieron en Mburuvicha Roga, la residencia presidencial pagada con el dinero de los contribuyentes. O es responsable por acción, o inútil por no saber lo que pasaba bajo su techo.
De todo han hecho el Presidente, el ministro Gustavo Villate y la viceministra Alejandra Duarte para desmentir las publicaciones. La maquinaria de atacar para defender fue iracunda cada vez que se transparentaban posibles vinculaciones con publicidad estatal, agencias de marketing argentina y colombiana, resoluciones, viáticos, transporte, todos sospechados de usar dinero público.
Semanas atrás, Santiago Peña inspeccionó la avenida Avelino Martínez. No se le movió ni el casco que traía puesto cuando mintió ante los periodistas que preguntaron sobre Villaverde: “es un militante como tantos otros”, dijo. Con ese desparpajo redujo a “militante” a uno de los principales actores cuya existencia él conocía.
Las sospechas deberían ser investigadas: injuria, difamación, difusión de informaciones falsas, posible desvío de recursos públicos, obstrucción de pruebas para frustrar la persecución penal, entre otros. Uno de los más graves quedó evidenciado en el primer comunicado emitido por Mitic el 27 de abril: en él negaron lo que hoy confirman. Además, dejaron por escrito que estaban dando órdenes para borrar lo que para la Fiscalía podrían ser huellas que vinculaban el sicariato con la publicidad estatal. Esto sería frustración de la persecución penal.
Tras la “pelota tatá” inicial de los desmentidos, Mitic fue por más: adelantaron San Juan e hicieron “judakai” de “Jimmy” Villaverde. Queda por ver cómo caminarán sobre el “tatapyi ari jehasa” para salvar al resto… aunque siempre podrá aparecer la Fiscalía para el “blanqueo jeherei”. San Juan dice que sí.
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