La educación, por el suelo

“Se abren universidades como mercaditos”, sentencia la senadora Blanca Ovelar para expresar la multiplicación de universidades. El problema no está en la cantidad sino en la calidad.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

Un mercadito se abre con un mostrador y algunos estantes. El propietario no necesita saber leer y escribir, basta con su habilidad para llevar las cuentas y conseguir clientes. En los últimos tiempos abrir una universidad en nuestro país es casi lo mismo. El resultado de la educación está en los datos que acaba de darnos PISA: una masacre. Nadie la asume. El ministro de Educación y Ciencias le echa la culpa al guaraní. Porque hablamos guaraní, porque somos “guarango”, nuestra educación se arrastra por el suelo.

La senadora se refirió también a las personas que se ofrecen por las redes sociales para redactar tesis y tesinas. Una vez acordado el tema y el precio, el interesado espera que lo llamen para retirar el trabajo que deberá presentar ante la mesa que le dará el título de licenciado en lo que fuere. Por un precio mayor, podrá ser doctor o doctora. Que tenga el título universitario para alimentar su vanidad no es grave. El problema es cuando se ponen a ejercer en nombre de la profesión.

La senadora contó una anécdota que a nadie habrá sorprendido. A un diputado colorado –no dio el nombre- le ofrecieron aprobar materias que cursaría los sábados y no necesitaría libros sino fotocopias que son resumen de resúmenes. Es de suponer que el diputado rechazó el ofrecimiento pero tampoco lo denunció. El rechazo pudo haber sido –es mi interpretación- por ética o porque los sábados le queda mal. De todos modos se calló. Era la ocasión para que se investigara y se hiciese público un hecho que nos condujo a la situación actual: lejos de esperar que la educación nos empuje hacia adelante.

Muchos países quedaron al descubierto con las pruebas PISA (Programa para la evaluación Internacional de los Estudiantes). Había sido que no estaban muy preparados o retrocedieron. Entre esos países, el nuestro está a la cabeza de los aplazados en la región.

La senadora Ovelar –con autoridad moral e intelectual para opinar con acierto- agregó: “Mientras naciones vecinas ya le pusieron un freno regulatorio a las instituciones creadas con fines puramente de lucro, en Paraguay el mercado incesante de título continúa operando sin filtro”.

Da la impresión de que en nuestro país la intención de crear una universidad no es para enseñar sino para vender títulos. Títulos como cualquier mercadería que se compra en los mercaditos.

Entre las causas del pésimo resultado, el escritor y docente, Mario Ramos Reyes, señaló la hipocresía “de quienes hoy exigen pensamiento crítico, fueron los mismos que vaciaron la malla curricular de materias humanísticas (…) este histórico declive no es solo el fracaso de los estudiantes, sino que refleja un aplazo como sociedad, ya que se priorizó un modelo educativo meramente utilitarista sobre la formación integral”.

Este modelo utilitarista se aplica en varios países desde hace años. El filósofo y catedrático español, Fernando Savater, escribió “El valor de educar”. El capítulo 5 titula: “¿Hacia una humanidad sin humanidades?”. En un párrafo leemos: “Pero entonces ¿no hay motivos para preocuparse de la decadencia de las humanidades y sobre todo del oscurecimiento del ideal de educación humanista, entendida como una formación integral de la persona y no solo como su preparación restringida por urgencias laborales? (…) La educación humanista consiste ante todo en fomentar e ilustrar el uso de la razón, esa capacidad que observa, abstrae, deduce, argumenta y concluye lógicamente”.

También intervino la Academia Paraguaya de la Lengua Guaraní. En un extenso comunicado rechaza que nuestro idioma nativo sea una de las causas del bajo rendimiento escolar. El alumno que no estudia, o se le instruye mal, será mediocre en cualquier idioma.

alcibiades@abc.com.py