¡La prensa, papá!

Había sido que toda la crisis partidaria y las “mordidas entre correlíes colorados” son culpa de la prensa. Santiago Peña tardó mucho para responsabilizarnos de que haya tantos candidatos a floreros -y un solo florero-.

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El presidente parece haberse instalado en un campo de distorsión de la realidad. El “reality distortion field” es usado para describir la capacidad del genio Steve Jobs para convencer de que lo imposible era posible y manipular la realidad. El problema es que Peña no es Jobs ni es un genio, no dirige una empresa tecnológica sino que gobierna un país y administra fondos públicos. Cuando el poder político pretende reemplazar los hechos por su propio relato, la distorsión deja de ser una extravagancia y se convierte en un peligro.

Para que el razonamiento “peñista” sea verdadero, tuvieron que darse varios escenarios. Uno más delirante que otro:

  1. La prensa crítica obligó a Horacio Cartes, acostumbrado a concentrar poder y dar órdenes más que recibirlas, a pedir informes sobre Ueno.
  2. La prensa digitó a Basilio Núñez, Natalicio Chase y Antonio Barrios para reclamar explicaciones. Lo curioso es que Cartes, Núñez, Chase y Barrios no tienen ninguna simpatía por la prensa crítica. Y nunca lo disimularon.
  3. La prensa le ordenó a HC que haga un encendido discurso declarando que Juan Carlos Baruja es su candidato a vicepresidente en la fórmula cartista para el 2028.
  4. La prensa escribió un comunicado para redes sociales que publicó el vicepresidente Pedro Alliana. En él se divorció -semánticamente- de HC, rechazó el anuncio y ratificó su voluntad de elegir y anunciar su compañero.
  5. La prensa convocó, horas después del anuncio, a 15 gobernadores, a José Alberto Alderete y al titular de Yacyretá a Mburuvichá Roga. Allí posaron todos juntos en una foto elocuente que parecía desafiar a HC (nada afecto al disenso) y apoyar al dúo Peña/Alliana.
  6. Y finalmente fue la prensa también la que organizó una reunioncita en el quincho de HC con Alliana. El encuentro terminó en desencuentro. Al finalizar, el propio vicepresidente habló de “mordidas”.

No es nuevo para Santiago Peña culpar a la prensa de todas sus desgracias. Se ha vuelto intolerante y agresivo con quien no lo aplaude como foca, y eso que tiene a varios agitando sus aletas. Aunque suscribió la Declaración de Chapultepec, ha convertido a la prensa crítica en enemiga de su gobierno: la descalifica, la responsabiliza de sus crisis y ataca a quienes publican lo que él preferiría mantener oculto. Solo que ahora, precisamente ahora, debiera enfocarse más en lo poco que se le pide: gobernar. No es momento para vivir en su realidad distorsionada, sobre todo cuando le tiene al sistema financiero reclamándole autonomía, estabilidad y credibilidad, cualidades que últimamente parecen no existir en su multiverso.

mabel@abc.com.py