Quiénes se van a ocupar de nuestro país

Tras las elecciones municipales, sea cual fuere el resultado en cada distrito, comenzará un nuevo ciclo electoral, esta vez mirando el 2028. En el Paraguay se emprende para las elecciones, se respira por las elecciones y varios viven de las elecciones. La letanía eleccionaria no deja tiempo para pensar algo más allá. Cómo será nuestro país. Qué será de nosotros.

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Los colorados, o los cartistas que hoy hablan por todo el coloradismo, no tienen proyecto país ni políticas públicas para que pudiéramos “estar mejor”.

Ellos son pragmáticos, saben que las promesas de campaña son mentiras que nadie cree. Ganan sin hacer promesas. Para qué molestarse en mentir, sostienen. Los colorados ganan con otros “argumentos” que nos cuestan plata a los paraguayos: aumento de parásitos en el funcionariado, robos en facturaciones, licitaciones, compras directas; licencia para matar rubros permitiéndose a conmilitones del poder incluir a su parentela en la nómina estatal. Impunidad para correlí ladrones. ¿Proyecto país? Para qué.

En cuanto a la oposición, ¿hay una oposición orgánica, cerebral, distinta al cartismo-coloradismo; una opción que marque diferencias ideológicas, metodológicas y éticas? ¿Hay una oposición que plantee un proyecto de país, una visión que priorice el bienestar de sus habitantes? Que no cargue con los mismos vicios de quienes han saqueado a la República. ¿Hay oposición?

Temo que hay opositores, pero no oposición competente en cuanto a volumen de gestión activa y eficaz. Se habla de “candidatos”. De fulano, mengano. Algunos cargan estigmas iguales a los de ciertos colorados: causas judiciales por “irregularidades administrativas”, autopercepción mesiánica, arrogancia. Cada uno de los postulados o autopostulados juega su propio partido sin despegar la vista de su ombligo.

Se habla de individuos, pero no de una conjunción multidimensional de voluntades que tenga como objetivo el Paraguay.

Para el cartismo el poder es un negocio. Para que una oposición sea tal, debe tener la visión de que el poder es servicio. Si no es así, esta oposición no es opción.

La macroeconomía que sostuvo el andamiaje durante más de 20 años está en peligro: la deuda pública trepó a unos USD 22 mil millones. En la administración Peña creció alrededor de 6 mil millones. En parte, esto se debe al alto costo de la política. El crecimiento económico se diluye ante la realidad de una deuda de alrededor de 1.300 millones de dólares a vialeras y farmacéuticas. Desde enero de 2027 Itaipú dejará de proveer unos 650 millones de dólares anuales si se cumple el Memorando de Entendimiento 2024 con el Brasil, que elimina los gastos socioambientales en la Binacional.

Ahora anuncian recortes en Hambre Cero.

Mientras, el cartismo puja por una candidatura a vicepresidente y la oposición no tiene aún certeza existencial.

Los hospitales seguirán desabastecidos, la “educación” producirá más analfabetos y los políticos disputarán el poder, de espaldas al país.

Ansiamos un gobierno; no otra corporación que se instale en Mburuvicha Róga para tejer negocios y riquezas particulares. Y empobrecer a la ciudadanía.

nerifarina@gmail.com