Diputados cartistas y satélites evitan recortar bonificaciones en plena “economía de guerra”

Parte del cartismo no estuvo de acuerdo con cortar privilegios y abandonó la sesión de Diputados.
Parte del cartismo no estuvo de acuerdo con cortar privilegios y abandonó la sesión de Diputados.Gustavo Machado

La sesión de la Cámara de Diputados donde se analizaba el proyecto de ley que corta los escandalosos beneficios, como las millonarias bonificaciones al senador cartista Basilio “Bachi” Núñez y otros en este gobiero, quedó sin quorum luego de que, principalmente, los cartistas no se pusieran de acuerdo. Otros “opositores” también se borraron convenientemente, con lo que el “ajuste de cinturones” seguirá siendo solo para la ciudadanía.

Vanas esperanzas generó el hecho de que inicialmente se aceptó tratar en una sesión extraordinaria de Diputados el proyecto de ley “que establece medidas racionalización del gasto público, fija topes a las remuneraciones y prohíbe beneficios económicos discrecionales en el sector público”, planteado por diputados de varios sectores.

Durante su tratamiento, principalmente los cartistas se quebraron, y con ellos el quorum, lo que impidió seguir su estudio en la plenaria. Con esta acción, los legisladores oficialistas y afines avalaron que se siga con el festín con bonificaciones, cupos de combustibles, catering y regalos a costa del Estado, mientras el gobierno de Santiago Peña se declara supuestamente en “economía de guerra”.

El vicepresidente primero de la Cámara y diputado oficialista, Hugo Meza (ANR, HC), en vano intentó apelar a la conciencia de sus colegas principalmente cartistas, pidiéndoles que por una vez dejen de ser pasapapeles de la Cámara de Senadores.

“Si no prosperase esta ley (hoy) probablemente mañana el Senado va a aprobar algo probablemente similar, igual o peor, y nosotros los diputados ya otra vez vamos a hacer de pasapapeles de lo que el Senado, dice. Señores diputados, aprendamos a tener criterio propio, a tener espalda y asumir las consecuencias de nuestros actos y nuestras responsabilidades", apeló Meza.

Esto no conmovió a varios cartistas, que ya adelantaron a través de uno de sus vicelíderes de bancada -el diputado cartista Yamil Esgaib- que no pretendían tratar en la fecha, alegando que supuestamente se quería hacer “a tambor batiente”.

El mismo Meza le retrucó ese argumento, diciendo que no es a tambor batiente, sino urgente, desde el momento que el propio ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, hablaba de la necesidad de “ajustarse los cinturones”.

“Estos son los momentos, las señales que necesita está Cámara de Diputados. (...) Nosotros mismos muchas veces rebajamos nuestra capacidad de análisis, de estudio, de proponer, de crear propuestas y creemos que solo lo que el Senado aprueba es la ley más importante y que ellos nomás entienden”, insistió Meza.

En otra parte, Meza también le respondió al diputado Rubén Rubín (Independiente), que planteó que supuestamente solo su propuesta (que no era un proyecto de ley, sino un borrador general) era “la solución”.

“Yo respeto mucho a uno de los diputados que cree que lo que él hace nomás es la receta perfecta para nuestro país y lo que varios diputados hacemos no vale para nada, sin embargo, sus generalidades suenan muy bien: vamos a ahorrar US$ 700 a 800 millones y le mete a todos en una misma bolsa, por ejemplo provisión de alimentos (cátering) pero ¿qué vamos a hacer con la provisión de alimentos para los hospitales para los pacientes? Vamos a eliminar también“, cuestionó Meza, uno de los proponentes de la iniciativa analizada en Diputados.

Esto luego de el diputado Rubin insistieron con su supuesto plan de meter fuerte “motosierra” a los gastos estatales, pero sin discriminar la posible afectación a otros rubros que sí son vitales.

Lo que se pretende hacer hoy va en la dirección correcta pero creo que es una farsa, es bola”, dijo acotando que su propuesta de cortar de raíz y sin consideraciones particulares supuestamente permitiría recortar -según él- US$ 650 millones y con el proyecto estudiado serían solo US$ 25 millones.

Lo que cuestionaron tanto oficialistas como otros opositores a Rubin es que sus números no tienen un respaldo real y ni siquiera se plantearon aun como proyecto de ley.

Pese a esto, insistió en que “tenemos que ser radicales, tenemos que cerrar ministerio y vender empresas (estatales) como Copaco o Vox que no sirven para nada, tenemos que cortar privilegios. De manera radical tenemos que aplicar la motosierra”.

Incluso desacreditó a Fernández Valdovinos, que dijo que su propuesta era “populista” e “irresponsable”, afirmando: El ministro lo que está 1.200 palos en rojo (millones de dólares en deudas), pero yo lo que soy el irresponsable".

Lo que planteaba el proyecto

Durante el debate y antes de la sesión, otros proyectistas como el diputado Raúl Benítez (Independiente) y Mauricio Espínola (ANR, Añeteté) argumentaron la iniciativa y explicaron el alcance de los recortes pretendidos, que además de buscar no afectar rubros vitales, esperaban que no pueda ser revertido durante el estudio del Presupuesto General de Gastos de cada año y afectar a los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Los puntos que planteaba restringir el proyecto:

  1. Remuneraciones u honorarios superiores al estipulado para el Presidente de la República, con excepción de funcionarios que presten servicios en el exterior;
  2. Bonificaciones, cualquiera sea su denominación, para funcionarios que ejerzan cargos de conducción política o de alta dirección, incluyendo, entre otros: Presidente y Vicepresidente de la República; Senadores y Diputados; Ministros y Viceministros del Poder Ejecutivo; Ministros de la Corte Suprema de Justicia; Fiscal General del Estado; autoridades de entes descentralizados como ser Presidente, Gerentes, Consejeros y demás cargos de similar jerarquía.
  3. Seguro médico privado o medicina prepaga para las máximas autoridades de los OEE y miembros de órganos colegiados.
  4. Provisión de combustibles para autoridades superiores y miembros de órganos colegiados, salvo en casos debidamente justificados por funciones operativas.
  5. Provisión de alimentos, obsequios, arreglos florales, tarjetas y gastos protocolares no esenciales, con excepción de la provisión de alimentos a los centros asistenciales de salud.
  6. Publicidad estatal en medios masivos de comunicación, salvo en casos de emergencia nacional, campañas de salud pública, educación, procesos electorales, llamados a licitación o promoción de servicios estatales.
  7. Publicidad o comunicación en obras públicas que incluya nombres o promoción personal de autoridades.
  8. (Presentismo) Remuneraciones adicionales en concepto de cumplimiento del deber de asistencia al lugar de trabajo.