14 de mayo de 2026

En la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) los privilegios sobreviven inmunes a cualquier supuesto intento de austeridad estatal. Mientras el Ejecutivo amenaza con una “economía de guerra” al ciudadano común, los datos extraídos mediante un proceso de desencriptación realizado por una investigación periodística revelan una élite de funcionarios que, amparados en la opacidad institucional, perciben ingresos muy superiores a los del presidente de la República, Santiago Peña. Y no se trata solo de salarios; es una intrincada red de bonificaciones y viáticos que operan como una “caja negra” para inflar remuneraciones de una dirigencia partidaria incrustada en la entidad binacional.

El gasto en concepto de remuneraciones extraordinarias (RE) y adicionales (RA) en las dependencias que conforman los Poderes Ejecutivo y Legislativo muestra una dinámica claramente expansiva en el periodo 2016–2025. De acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el monto total acumulado destinado ascendió a G. 1,125 billones, equivalentes a US$ 169.914.301 (promedio de tipo de cambio de los años en análisis), lo que evidencia la magnitud de este componente dentro del gasto público.

La Cámara de Senadores analizará mañana dos iniciativas de privilegio: el proyecto que suprime bonificaciones a altos funcionarios -del que fue beneficiario el propio presidente del Congreso, Basilio Núñez- y la cuestionada reforma de la jubilación VIP parlamentaria, señalada como una medida que mantiene privilegios.

La Comisión de Asuntos Económicos y Financieros de Diputados finalmente no dictaminó sobre el proyecto de ley para el recorte a gastos escandalosos en bonificaciones, viáticos, bocaditos y gastos en publicidad estatal, justamente ahora que se sabe que el gobierno de Santiago Peña destinaría US$ 1,5 millones para promocionarse a través de influencers en redes sociales. Tampoco habría intención de tratar mañana eventualmente en una extraordinaria.
El escándalo por millonarias bonificaciones que rodea al presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez (ANR, hc), podría reabrir un debate político que ya vivió hace seis años: ¿puede la Cámara de Senadores retirar su confianza a una de sus máximas autoridades por el uso discrecional de recursos públicos?. ¿Algún senador o senadora se animaría a cuestionar la gestión del senador que modificó el reglamento interno para eternizarse en el cargo hasta fin del periodo legislativo y beneficiarse con millonarias bonificaciones?.

En Cámara de Diputados habían prometido tratar a vuelta de Semana Santa su proyecto de ley que plantea recortes a escandalosos beneficios, empezando por las millonarias bonificaciones que había asignado para él y su entorno el presidente del Congreso, senador cartista Basilio “Bachi” Núñez. Mañana figura en agenda emitir dictamen y de momento no hay confirmación de extraordinaria para tratar el martes.