El senador Natalicio Chase, líder de la bancada cartista, minimizó la polémica generada por un audio filtrado atribuido al senador Javier Zacarías Irún (ANR, HC), en el que se lo escucha prometiendo gestionar un cargo en Itaipú a un operador político a cambio de apoyos electorales en Ciudad del Este.
Chase sostuvo que se trata de una situación “normal dentro de la política” y afirmó que no se configura un caso de tráfico de influencias, pese a la controversia que rodea la contratación y la participación del entorno familiar en la administración de la binacional.
La grabación difundida muestra a Javier Zacarías Irún respondiendo a un operador político con la frase: “En un segundo te voy a resolver”, en el marco de una supuesta negociación para conseguir un cargo dentro de Itaipú Binacional.
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El caso tomó mayor repercusión debido a que la entidad, del lado paraguayo, está actualmente bajo la administración de su hermano, Justo “Lucho” Zacarías Irún, lo que reactivó cuestionamientos sobre posibles prácticas de nepotismo y manejo discrecional de cargos públicos.
Aunque el legislador cartista intentó relativizar el hecho, argumentando que “no se concretó ninguna contratación”, la filtración generó críticas desde distintos sectores políticos.
La postura de Natalicio Chase
Consultado sobre si la situación configura un uso indebido de influencias, Chase fue enfático en su defensa del senador involucrado: “Lo que se grabó del senador Javier Zacarías Irún es lo que normalmente ocurre cuando uno tiene una reunión política”.
El legislador sostuvo que, en la práctica política, es habitual que dirigentes gestionen pedidos de sus bases, incluyendo empleo o asistencia, y que eso no necesariamente implica ilegalidad.
También dijo que si se plantea un pedido de pérdida de investidura, el bloque oficialista no va a acompañar.
En esa línea, agregó que la responsabilidad final recae en los administradores de las instituciones: “De ahí a que eso se pueda concretar o no, son los responsables de los entes los que deben evitar cualquier irregularidad”.
“No es tráfico de influencias”, según el cartismo
Chase descartó que el hecho pueda derivar en sanciones políticas como la pérdida de investidura, argumentando que no se cumplen los elementos legales: “No tiene la más mínima posibilidad de configurarse dentro de la pérdida de investidura”.
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Además, insistió en que se trataría de una conversación informal entre actores políticos y no de una orden ejecutiva o contratación efectiva.
El senador confirmó que la bancada ya mantuvo conversaciones internas con Javier Zacarías Irún para abordar la polémica. Según indicó, el legislador dio explicaciones sobre lo ocurrido, aunque no se anunciaron medidas disciplinarias ni consecuencias políticas dentro del bloque oficialista, como el sector acostumbra.
