Ante las reiteradas ausencias masivas en Cámara Baja, y tras la reunión de la mesa directiva de la Cámara de Diputados del pasado miércoles de vuelta salieron con el “chake” de tocarle la única parte que aparentemente tiene sensibilidad en los diputados: el bolsillo.
El incumplimiento de esta amenaza de descuentos a los que acumulen reiteradas faltas hace que a estas alturas sea escandaloso e inocultable el hecho de que en el 81% de las sesiones de este año dejaron temas sin tratar por falta de quórum.
Pese a que el artículo 12 del actual reglamento de la Cámara Baja establece que “los Diputados están obligados a asistir a todas las sesiones de la Cámara y de las Comisiones de que forman parte desde el día en que sean incorporados”, la realidad es que esto es letra muerta.
A esto hay que sumarle que el artículo 20 señala que “en los casos en que estas ausencias sean injustificadas y reiteradas, el Presidente llamará al orden al Diputado; si éste persistiere en tales ausencias, le sancionará con el descuento de su dieta por las sesiones a que hubiere faltado”.
Pese a que en todo el año, la Cámara de Diputados ha logrado culminar solo 8 de las 41 sesiones (preparatorias, ordinarias y extraordinarias), haciendo que las otras 33 queden truncas por falta de quórum, Latorre no impuso hasta ahora ni un solo descuento de dieta.
Para colmo, muchas de estas pocas sesiones que llegaron a fin se tratan de sesiones extraordinarias donde había como único punto temas de interés del cartismo, como fue la sesión de la semana pasada donde, como único punto del orden del día, reeligieron como contralor a Camilo Benítez Aldana (ANR) y consumaron el copamiento cartista en la Contraloría al designar subcontralor a Armindo Torres (ANR).
Otras dos sesiones tuvieron la misma característica, fueron sesiones extraordinarias con un único punto de interés, como fue la preparatoria para reelegir por cuarto periodo consecutivo como presidente de la Cámara Baja a Latorre y otra, para también concretar el rekutú y copamiento de representantes cartistas al frente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) y el Consejo de la Magistratura (CM).
En todos estos casos, tras lograr el cometido de la mayoría cartista, la sesión quedó sin quórum para tratar los puntos originalmente incluidos en el orden del día.
El engañoso informe de asistencia que oculta el ausentismo y la falta de quórum en el Congreso
A finales de junio pasado, la Dirección de Estadísticas emitió su habitual informe de “productividad” de la Cámara Baja, donde se aplica una frase conocida; que “los números no mienten, pero se puede mentir con los números”.
Esto ya que a los registros de dicha dirección de la Cámara de Diputados (desde marzo a junio de este año) reportan una asistencia del 88,7%, lo que claramente no se ajusta a la realidad, ya que de lo contrario no se registraría tan bajo número de sesiones concluidas.
Este reporte surge de una perversión del cálculo del quórum, ya que se toma como “presente” el hecho de que en algún momento de la sesión (no importa cuál) el legislador haya marcado asistencia.
Sin embargo, el quórum no es permanente y puede quebrarse en cualquier momento de la sesión cuando haya menos de 41 presentes.
Si bien molestó a varios diputados que ABC haya publicado recientemente un “ranking de raboneros” en base a la asistencia en las votaciones, la realidad es que este es el registro más certero para el control permanente de quórum.
De hecho, ese criterio está amparado en el propio reglamento de Diputados, que en su artículo 21 señala que “durante la sesión, ningún Diputado podrá ausentarse del recinto sin permiso del Presidente, quien al concederlo notificará a la Cámara. Este permiso no será otorgado sin la aprobación de la Honorable Cámara, en el caso en que esta hubiere de quedar sin quórum legal”.
Pese a esto, existe otro perverso privilegio que se impone a este artículo, que es que los diputados cuentan con la posibilidad de justificar hasta de manera verbal y sin motivo más que el hecho de decir que no pudieron asistir, para que se tome como justificada una ausencia.
A diferencia de un trabajador común, a los legisladores no se les exigen motivos fundados como un reposo médico, algún permiso por duelo, etc. Y, para colmo, para que se les imponga el descuento de salarios deben acumular 3 ausencias no justificadas consecutivas o 5 alternadas, lo cual por la facilidad de excusarse, nunca se aplica.
Los mismos números engañosos aplican para las reuniones de comisiones, donde no existe un parámetro equitativo para medir ciertamente el porcentaje de asistencia.
Por ejemplo, la Comisión de Presupuestos, una de las que más proyectos de manera obligada debe analizar y que en un año (desde junio de 2025 a julio de 2026) tuvo 42 reuniones y la que más miembros tiene, reporta un nivel de asistencia solo del 34,1 % y, por ende un 65,8 % de inasistencia.
Sin embargo, supuestamente son mucho más “responsables” los miembros de otra comisión clave, la de Asuntos Constitucionales, con un porcentaje de asistencia del 67,1%, pero cuando uno revisa la cantidad de reuniones, se da cuenta de que solo realizaron 8 en todo un año.
Es decir, en todo un año, hay 4 meses en los que no se reunieron una sola vez, lo cual también es un parámetro de una alta improductividad, confirmado que, según los propios datos oficiales, esta comisión emitió solo 28 dictámenes en un año, es decir, un promedio de casi un dictamen cada dos semanas.
En el caso de las comisiones, la irresponsabilidad es aún más injustificable, ya que incluso tienen permitido asistir de manera telemática.
Promedio de 3 proyectos sancionados por semana
Los niveles de inasistencia se traducen también en baja productividad, ya que según el registro de la Dirección de Estadísticas (en base a datos ya más objetivos como la sanción efectiva de proyectos), desde junio de 2025 hasta julio pasado, el Congreso (es decir, ambas cámaras) sancionó 168 leyes.
Esto hace un promedio de 3 proyectos de ley por semana a lo largo de un año, un registro escandalosamente bajo, teniendo en cuenta que tanto diputados como senadores cobran el mes G. 37.900.000.
