El concejal liberal Humberto Blasco busca su tercer período en la Junta Municipal de Asunción. En una entrevista en el programa “Mesa con EVP”, explicó por qué, a su criterio, el electorado capitalino debe votar por él en las elecciones municipales del domingo 4 de octubre.
Según afirmó, su principal aval es el trabajo que hizo dentro de lo que permitía “un bloque opositor minúsculo”. Su argumento central es la gestión de la Junta durante la crisis de la administración de Mario Ferreiro, cuando asumió primero como vicepresidente y luego le tocó administrar el órgano.
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Recortes y cuestionamientos a los privilegios
Blasco sostuvo que, bajo su conducción, los gastos corrientes se redujeron en torno al 38%, casi 40%, en términos no presupuestarios, financieros y de caja. Dijo que eliminó gastos superfluos y también privilegios de los propios concejales: quitó el teléfono y el combustible, y redujo la asistencia.
Afirmó que su criterio se basa en el presupuesto base cero, que apunta a cumplir la misión institucional con el menor costo posible. Según dijo, la Junta ejecutó todos sus programas presupuestarios “sin cometer ninguna injusticia” y con 40% menos de gasto. También mencionó una reducción del 5% en servicios personales, que, de sostenerse cinco años, llegaría al 25%.
Pese a haber tocado los privilegios de sus colegas, aseguró que fue reelecto como presidente de la Junta con un solo voto en contra, el de la concejala Rosana, quien, según explicó, no puede votar por un liberal.
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“Se reían de mí”: el control y la alerta sobre las finanzas
Tras concluir su mandato al frente de la Junta, Blasco contó que quedó sin espacio en las comisiones. Entonces centró su labor en el control de las cuentas de la Municipalidad, una facultad de los concejales, y dijo que comenzó a detectar el deterioro financiero y presupuestario.
Aseguró que lo denunció “face to face” al intendente, a su gabinete, a las bancadas de la ANR y del PLRA y al pleno. Según relató, sus colegas se reían y le decían que siempre se anunció una quiebra municipal que nunca llegaba. Sostuvo su posición casi en soledad durante tres años, acompañado por Álvaro y otros compañeros. Afirmó que la Contraloría terminó por escucharlo.
Blasco recordó además que redactó “en un supermercado, a la apurada” el pedido de renuncia del entonces intendente Rodríguez. Dijo que muchos se burlaron de la iniciativa de una minoría, pero que la renuncia finalmente se produjo. Para él, ante la falta de números, exigir la renuncia era lo único posible.
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Gobernabilidad con Soledad Núñez
El candidato afirmó que un segundo motivo para postularse es colaborar con Soledad Núñez, a quien llamó “la próxima intendenta” de Asunción, en la construcción de gobernabilidad. Se definió como un opositor “equilibrado” e institucional, cuyas críticas apuntaron a las políticas y no a las personas.
Advirtió que, con la propuesta del oficialismo, “se va a continuar la inercia”. Para Blasco, el problema es el sistema y el molde de gestión, y quien llegue a la Municipalidad debe “romper la horma”. Sostuvo que se necesita una mayoría que facilite “el rescate de la ciudad de Asunción, que está secuestrada”.

