24 de octubre de 2026
Ante la amenaza de un paro de actividades, dirigentes de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), acordaron con las autoridades un reajuste salarial del 5%, que insumirá 47 millones de dólares en el Presupuesto Nacional del próximo año. Empero, los demás gremios hicieron un paro el jueves porque no están del todo satisfechos, y afirman que seguirán bregando para que dicho porcentaje llegue al 8%. El ministro Luis Ramírez se preció de la inclusión en el acuerdo, firmado en presencia del presidente Santiago Peña, de un cronograma para configurar la carrera docente, lo cual de hecho ya está fijado en la ley, que establezca un sistema escalonado y meritocrático, en virtud del cual los aumentos de sueldo respondan a la capacitación, la evaluación continua y el desempeño de los enseñantes.
El Ministerio de Educación y Ciencias es un tremendo monstruo burocrático, donde trabaja –o al menos figura en planilla– más de un tercio de todos los funcionarios de la Administración Central del Estado. Uno de los grandes problemas con los que se encuentran los que se hacen cargo de esa cartera es que lo urgente no les deja ocuparse de lo verdaderamente importante. Este período previo para la asunción de un nuevo Gobierno es ideal para identificar y planificar políticas y acciones destinadas a elevar de manera sustantiva el nivel de la educación pública paraguaya, por lo que el presidente electo, Santiago Peña, debería darle máxima prioridad a la designación de la persona que estará al frente. Para cuando la nueva administración entre en funciones, ya tendrá encima la elaboración del presupuesto para el año siguiente, las presiones internas, las amenazas de huelga, las licitaciones y terminará simplemente siguiendo la inercia y haciendo más de lo mismo, como siempre.

Un estudio de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (Orealc) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) evaluó la educación paraguaya en sus niveles de tercer y sexto grado al 2019 en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias. Los indicadores muestran una leve mejoría en comparación con un estudio similar hecho en 2013; aun así, los alumnos de nuestro país no superan el nivel básico de cada una de estas áreas, encontrándose y estancándose en el Nivel 1 de un máximo de 4.
