El desplome educativo que dejó a Paraguay en el penúltimo lugar del ránking global continúa generando una ola de reacciones. Sin embargo, para el catedrático Mario Ramos Reyes, las quejas carecen de sustento histórico. A través de sus redes sociales, el escritor expresó: “Me cansaron ya los plagueos hipócritas. Resultan casi cómicas las opiniones de algunos ‘intelectuales’ y periodistas sobre la crisis que revelan los resultados de PISA”.
En el mismo descargo, Ramos Reyes expuso la contradicción de exigir resultados sin dar las herramientas. “Primero eliminaron las disciplinas que enseñaban a pensar. Ahora se escandalizan porque los jóvenes tienen dificultades para comprender un texto, defender un argumento o resolver un problema matemático”, sentenció.
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Un aplazo como sociedad
En entrevista con ABC Cardinal, el escritor y filósofo profundizó su postura y recordó que integró la primera Comisión de Reforma Educativa entre 1989 y 1990. Para el experto, la caída en los puntajes va más allá del aula.
“Más que un aplazo o una insuficiencia de los chicos, yo creo que está mostrando un aplazo como sociedad, porque mucha gente que hoy se rasga las vestiduras, diciendo que no tenemos pensamiento crítico; esas mismas son las que se han opuesto reiteradas veces y han logrado eliminar asignaturas como filosofía, lógica, historia, las humanidades”, explicó.
Lejos de ser materias inútiles, Ramos Reyes destacó que en países como Estados Unidos los profesores de filosofía están en alta demanda debido al auge de nuevas tecnologías: “La inteligencia artificial necesita personas que entiendan el razonamiento lógico que hay de todo este mundo algorítmico”.
Colonialismo cultural y educación utilitarista
Consultado sobre los motivos que llevaron a Paraguay a eliminar estas asignaturas del plan de estudios, el académico apuntó hacia un “colonialismo cultural”, una tendencia global que priorizó las ciencias duras y dejó a las humanidades en retirada.
“Hemos olvidado la pregunta fundamental: ¿qué es la educación y para qué educamos? Es decir, es una pregunta de filosofía, esa no es una pregunta del ministerio”, reflexionó, al tiempo de lamentar que actualmente el sistema se base en un “modelo meramente operacional” que busca solo preparar para el mercado de trabajo y medir competencias, dejando de lado la formación de ciudadanos libres y responsables, lo que a la larga “va a afectar a la calidad democrática”.

¿Cómo revertir la crisis sin referentes?
Ante la pregunta de cómo salir del empantanamiento educativo, Ramos Reyes admitió que es un desafío enorme, principalmente por la falta de referentes adultos que inculquen el hábito de la lectura. “La educación es imitación (...) Si una sociedad no puede imitar a gente mayor en lo que hace, sino prácticamente en lo que no hace, que es leer, entonces, ¿apela a qué? A la tecnología”, advirtió.
Pese al panorama crítico, el catedrático delineó una ruta clara que desafía al establishment actual: “Hay que recuperar la literatura, la historia, la geografía, la filosofía como materias independientes”. Aclaró que esto no significa rechazar el futuro, sino integrar las nuevas herramientas sin perder la esencia del razonamiento. “Se trata de conservar algo que antes nos hacía comprender la realidad”, concluyó.
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