26 de julio de 2026

EMBOSCADA. La compañía Minas vivió este viernes una de las jornadas más significativas de sus tradicionales festejos patronales en honor a San Francisco Solano. El obispo de Caacupé, Mons. Ricardo Valenzuela, exhortó a los fieles a convertirse en sembradores de la Palabra de Dios y destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones que forman parte de la identidad cultural y religiosa de la comunidad.

El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, llamó a vencer la angustia poniendo a Jesús en el centro de la vida durante la misa dominical de las 07:00 en la Basílica de Caacupé. Cuestionó los modelos actuales que promueven el egoísmo y resaltó la necesidad de recuperar la fe y valores como la solidaridad, la humildad y el servicio.

Monseñor Ricardo Valenzuela instó a “eliminar las desigualdades y reparar las injusticias”. Afirmó que estas “envenenan la raíz de la humanidad” y afectan, desde la sociedad en su conjunto, hasta el núcleo más íntimo: la familia. Fue durante la misa central en la Basílica de Caacupé.

El presidenciable colorado disidente Arnoldo Wiens dijo en Ciudad del Este que el titular del Poder Ejecutivo, Santiago Peña, “debe sincerarse ante la ciudadanía y no ocultar las falencias del Gobierno”. Dijo que la debilidad institucional fortalece la inseguridad y el avance del crimen organizado.

El obispo de Caacupé resaltó en su mensaje pascual las virtudes del Paraguay, del que dijo es un país vigoroso, pleno de esperanza, pero al mismo tiempo lamentó que sus instituciones estén agonizantes. Criticó a la élite política que se dedica a satisfacer intereses personales, a controlar todo lo que pueden, a manipular la justicia, seducir a los honestos y a perseguir a quienes los enfrentan.

En un gesto de sencillez y cercanía, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la diócesis de Caacupé, vivió un momento especial junto a los alumnos de la Escuela Básica John F. Kennedy, en la ciudad de Nueva Colombia. Con naturalidad y simpatía, el obispo se sumó a los juegos de los niños, demostrando que la fe también se manifiesta en la alegría compartida y en la espontaneidad del encuentro cotidiano.