15 de febrero de 2026

Bajo su copa, el suelo amanece mojado aunque no haya llovido. La Samanea saman puede gotear por exudación y por melaza de insectos, y además refresca el aire con su evapotranspiración: un “árbol de la lluvia” que crea microclima.

MÁLAGA. Las plantas rompen su epidermis con precisión en condiciones extremas para expulsar el exceso de sal y sobrevivir, según una novedosa investigación liderada desde Harvard con la colaboración de Juan M. Losada, del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) ‘La Mayora’, en Málaga, al sur de España.

Unas pocas plantas excepcionales desafían el tiempo, insistiendo en la resiliencia ecológica. Desde Pando en Utah hasta las praderas de Posidonia en el Mediterráneo, sus historias milenarias revelan lecciones vitales sobre el cambio climático y la conservación del planeta.



Un mundo sin fotosíntesis revela la fragilidad de los ecosistemas, con desaparición inminente de la producción alimentaria y oxigenación atmosférica; expertos advierten que los océanos y las plantas terrestres son cruciales para la supervivencia de vida en el planeta.