19 de septiembre de 2026
El Gobierno proyecta un Presupuesto General de la Nación 2027 con una inflación de 3,5% y una recaudación tributaria 8,6%, mayor que la prevista para el cierre de 2026. Aun así, calcula que la presión tributaria seguirá en 11,2% del Producto Interno Bruto (PIB).

Nuestro país como un centro regional de captación de inversiones para la industria, el comercio y los servicios no es mero sueño. Es absolutamente posible. Paraguay cuenta para tal propósito con los activos estratégicos suficientes que además pueden ser maximizados. Energía eléctrica, tierra, clima, gente joven. Sin embargo, la puesta en marcha de este tipo de centro regional no se debe a que los paraguayos no lo deseen, sino porque sus dirigentes son los que impiden ese gran salto cuántico que podemos llevar a cabo.
Los acuciantes problemas por los que atraviesa el país no se deben a la falta de recursos ni de dinero en general, como usualmente se cree. Por cierto, si de recursos naturales se trata pues Paraguay los cuenta en abundancia. Sin embargo, el agua dulce y hasta la misma electricidad no llegan a la gente.

El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, reconoció que las ventajas tributarias que ofrece el país a los inversionistas deben generar, en contrapartida, una responsabilidad empresarial social. Fue en la visita a un puesto de salud en Fortín General Díaz, departamento de Presidente Hayes, construido por ganaderos de la zona.
Como candidato presidencial por el Partido Colorado, Horacio Cartes, presentó por medio de sus asesores su programa económico en el que aparecía el aumento de la presión tributaria. Y así ocurrió en función de gobierno. Del 13 por ciento se pasó al 18 por ciento, una carga considerada media baja si se la compara con otras de la región.