12 de enero de 2026

Durante el pasado semestre, el Congreso sancionó 118 proyectos de ley, y pese a que su función básica y constitucional es la de legislar, la Cámara de Senadores se evidencia menos productiva que el Ejecutivo. El Congreso sigue fungiendo de pasapapeles de Santiago Peña, que a cambio defiende sus privilegios.

En mayo de 2024, el presidente Santiago Peña se reunió con Enrique Segura, director ejecutivo de Securiport LLC, y hablaron de “oportunidades de inversión en el país”. Año y medio después de la cita, Gobierno concretó millonario contrato de US$ 22 millones y sin competencia.

El presidente Santiago Peña lanzó “tips” de ahorro para la ciudadanía y así puedan –según él– “tener plata en el bolsillo”. Lo paradójico es que mientras el mandatario difunde estas recomendaciones, los gastos de viajes, catering y combustibles de la Presidencia de la República se dispararon para este año respecto al presupuesto público de 2024. De G. 7.824 millones en su primer año de gobierno trepó a G. 14.987 millones para 2026 solo en esos ítems.
Estamos todos locos. Tenemos un Presidente que predica ahorro en educación pública mientras educó a sus hijos en el sistema privado; es más, su hija menor va a una universidad privada estadounidense de la Ivy League (grupo de ocho universidades de élite). Pero además, Santiago Peña sostiene un gasto público personal en alza que financiamos los boludos a quienes él aconseja ahorrar.
Ya mucho se habló y mencionó que este 2026 será un año político, posiblemente se darán quiebres de grandes bloques, y abroquelamiento de otros que buscan hacerse o continuar en el poder. En medio de todo lo que vendrá, considero que es muy importante tener en cuenta algunos conceptos que causan daño a las instituciones y a la democracia, como lo es la acumulación del poder en manos de pocos.