16 de junio de 2026
Lo ocurrido en el proceso por el asesinato de María Fernanda Benítez ya no solo genera preocupación, sino una profunda indignación social. Resulta repugnante que un juicio oral y público, esperado por toda una comunidad, termine siendo suspendido por el supuesto estado de estrés de una de las defensas, una situación que, más allá de lo humano y de lo legal, no puede estar por encima del derecho de una familia a obtener justicia en tiempo razonable.

