16 de julio de 2026

Ocurre en Francia y en países en los que el vino es popular: sus habitantes tienen buena salud. Ya hace más de 30 años que se ha comprobado la veracidad de lo que hoy llamamos la “French paradox” (o paradoja francesa) y cada día surgen más informaciones científicas sobre los beneficios del vino en la salud.

Semana atrás tuve el placer de recorrer los viñedos de Sonoma y Napa en California, EEUU. Dentro de mis destinos no podía dejar de ir y visitar Chateau Montelena, dónde hace casi dos décadas se filmó una de las películas más emblemáticas para el mundo de la viticultura y los consumidores de vinos. Hablamos del film Bottle Shock del 2008.

Siempre escuchamos que beber vinos es bueno para la salud. Esto está más que comprobado; inclusive en artículos pasados, expuse conclusiones de científicos por el mundo donde se demuestran varios puntos del ser humano que pueden mejorar con el vino. Lo que debemos aclarar es que no todos los vinos tienen el mismo efecto sobre la salud.

El mundo del vino es diverso y apasionante. En Paraguay la cultura de esta bebida está en auge y se ha extendido aún más con la comunicación y redes sociales. Va ganando terreno entre los jóvenes y en toda ocasión. La tendencia actual tiene el foco en los vinos que transmiten la esencia de un lugar, desde lo más tradicional a lo biodinámico. En esta nota abordamos sobre la seducción del vino.


Los Juegos Olímpicos 2024 están en pleno desarrollo en París y la influencia francesa se siente en todos los ámbitos. A la hora de brindar y maridar un buen vino en Paraguay, no podemos dejar de pensar en la excelencia que las cepas de vino francés nos ofrece.