Al llegar el verano, los pobladores de Tte. Esteban Martínez y Fortín Caballero viven con la vista al horizonte: cada día es un suplicio rogando que las lluvias no tarden en caer.
El período de verano coincide con la temporada de lluvias y es el momento en que las aguas del Pilcomayo, recogidas durante el invierno, se agotan.
En Tte. Esteban Martínez quedan reservas para un mes, con suerte; en fortín Caballero, las aguas del Pilcomayo apenas llegaron a la región y ya están secos los cauces.
En ambos distritos, ubicados al sur del departamento de Presidente Hayes, buena parte de los pobladores se surte de los pozos de agua.
Un inversión económica tremenda, pero no queda otra alternativa.
El agua se puede extraer de los pozos, pero queda esperar que puedan aguantar unas semanas antes de convertirse en agua salada, intomable hasta para los animales.
Cosecha de agua
Las lluvias, en medio de los problemas que genera la multiplicación de represas, se convirtieron en un elemento fundamental para la supervivencia.
A nivel internacional existen sobradas experiencias para cosechar aguas de lluvias, pero los pobladores y productores chaqueños apenas si tienen acceso a ellas.
Se puede citar países con una amplia investigación en materia de tecnología en colecta de agua: Israel y Australia, ambos con áreas desérticas que ocupan buena parte de sus respectivos territorios.
El Ministerio del Ambiente (Mades) es responsable de la aplicación de políticas de agua, por lo tanto, una de sus funciones es transferir tecnología, experiencias y conocimientos para que pueda mejorar la disponibilidad de agua en nuestro país.
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Mencionamos este punto en forma general para el Chaco, pero volviendo al tema específico del Pilcomayo, se tiene una particular dependencia del río para abastecer las napas freáticas y al mismo tiempo mantener la humedad ambiente necesaria para generar precipitaciones.
El agua en el Chaco no es prioridad para el Mades, cuyo titular es Ariel Oviedo. Y tampoco el Pilcomayo constituye un objetivo de importancia.
Anarquía con las represas
Al sur del fortín Gral. Díaz, departamento de Presidente Hayes, los productores instalados en las cercanías del río Montelindo instalan represas sin control alguno. Se apropian del agua y dificultan la posibilidad de que pueda escurrirse, beneficiando a todos por igual.
Esta anarquía es resultado de la desidia e inoperancia del Ministerio del Ambiente.
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No estamos satanizando las represas. Dependiendo del diseño técnico pueden ser útiles en extremo, pero no en la forma en que ahora se instalan.
El diseño y uso inteligente de las represas es responsabilidad del Mades; es autoridad de aplicación y no puede deslindar compromisos.