Terremotos más devastadores de los últimos 100 años: dónde ocurrieron, cuándo y qué los hizo letales

Personas buscan sobrevivientes mientras otras intentan rescatar pertenencias en un edificio colapsado tras un terremoto en Catia La Mar, estado La Guaira, a unos 30 km al noroeste de Caracas, el 25 de junio de 2026.
Personas buscan sobrevivientes mientras otras intentan rescatar pertenencias en un edificio colapsado tras un terremoto en Catia La Mar, estado La Guaira, a unos 30 km al noroeste de Caracas, el 25 de junio de 2026.141405+0000 FEDERICO PARRA

En un siglo de sismos registrados con precisión, la devastación no la explica solo la magnitud: pesan la profundidad, el tipo de suelo, la calidad de las construcciones y, a veces, el mar. Estos son los terremotos más mortíferos y destructivos desde 1926.

Un terremoto puede ser “moderado” y aun así arrasar una ciudad si es superficial, ocurre cerca de áreas densamente pobladas o encuentra edificios vulnerables. En costas, el factor decisivo suele ser el tsunami; en montañas, los deslizamientos.

Por eso, la lista de los terremotos más devastadores combina víctimas, impacto económico y alteración duradera del territorio.

Un siglo de golpes decisivos

En 1935, el terremoto de Quetta (entonces India británica, hoy Pakistán) dejó entre 30.000 y 60.000 muertos: un recordatorio temprano de cómo la fragilidad urbana convierte segundos en tragedia.

El 28 de julio de 1976, Tangshan (China) sufrió uno de los peores desastres del siglo: al menos 242.000 fallecidos (algunas estimaciones superan esa cifra), en una ciudad industrial golpeada de madrugada.

El 26 de diciembre de 2004, un sismo de magnitud 9,1 frente a Sumatra (Indonesia) desencadenó el tsunami del océano Índico, que mató a unas 230.000 personas en varios países, de Indonesia a Sri Lanka y Tailandia: la catástrofe fue regional, no local.

Terremoto de Sumatra-Andaman de 2004.
Terremoto de Sumatra-Andaman de 2004.

En 2005, el terremoto de Cachemira (Pakistán–India) causó más de 70.000 muertes, agravadas por el aislamiento de valles y la destrucción de carreteras.

La iglesia de Santa Ana aparece completamente destruida por el terremoto en Chardonnieres, Haití, el 18 de agosto de 2021.
La iglesia de Santa Ana aparece completamente destruida por el terremoto en Chardonnieres, Haití, el 18 de agosto de 2021.

El 12 de enero de 2010, Haití sufrió un sismo de magnitud 7,0 que se volvió descomunal por la exposición y la pobreza estructural: más de 200.000 muertos según estimaciones ampliamente citadas, y una capital colapsada.

En 2011, Tōhoku (Japón) combinó un 9,0 con un tsunami que devastó la costa y detonó la crisis de Fukushima: casi 20.000 fallecidos y un impacto económico de escala histórica.

Más recientemente, el 6 de febrero de 2023, los terremotos de Turquía y Siria (7,8 y 7,5) dejaron más de 50.000 muertos, evidenciando que la amenaza sísmica sigue siendo también un problema de cumplimiento de normas y respuesta de emergencia.

La lección persistente

La historia del último siglo es clara: la “devastación” se reduce cuando hay construcción segura, alertas tempranas —sobre todo ante tsunamis— y Estados capaces de responder. La geología no se negocia; la vulnerabilidad, sí.