Salida de Fernández Valdovinos: Deuda “insostenible” con un empresariado “en agonía”

El 2026 no va a poner a prueba a la región por el tamaño del stock en sí, sino por la asequibilidad: cuánto cuesta sostener y renovar esa deuda regional.
La deuda del Estado con sus proveedoras se ha vuelto "insostenible".

La salida del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, se dio en un contexto que el analista económico Amílcar Ferreira describió como una “situación bastante compleja”. Alertó sobre los niveles “insostenibles” de la deuda del Estado con sus contratistas.

Según explicó el especialista Amílcar Ferreira, el Gobierno de Santiago Peña heredó una deuda de aproximadamente US$ 600 millones, situación que en su momento fue duramente criticada y calificada de “irresponsable”. Contradictoriamente, con Peña el problema se agravó significativamente.

“Ahora el problema es más que el doble... la deuda que dejan es más de 1.500 millones de dólares el acumulado”, afirmó Amilcar tras la salida del titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos.

Añadió que, aunque al inicio del gobierno se autorizó una emisión de bonos para hacer un “borrón y cuenta nueva”, posteriormente no se controló de forma adecuada la relación entre el gasto y la inversión. “24 meses después estamos con un problema que te repito es el doble de lo que ellos recibieron. Entonces yo creo que hubo también fallas en la gestión financiera”, afirmó, puntualizando que la situación ya se había vuelto “insostenible”.

El “efecto dominó” en la economía real

El analista económico advirtió sobre las graves consecuencias de mantener estos atrasos, que en muchos casos ya alcanzaron un año de demora. Sostuvo que “un Estado no se puede financiar por un plazo superior a algunos meses con atraso a los proveedores”, ya que esto genera efectos muy negativos como la quiebra de empresas y un quiebre en la cadena de pagos.

“También hace que estos proveedores del Estado se atrasen con los bancos. O sea, tiene todo un efecto dominó”, explicó. Según su análisis, el gasto se ejecutó “muy por encima de las posibilidades del fisco”, y la estrategia del ministro renunciante consistió simplemente en “prolongar la agonía” y seguir con el atraso sin una hoja de ruta clara, lo que calificó como un “callejón sin salida”.

Amilcar Ferreira
Amilcar Ferreira

Un modelo “incoherente” y el ejemplo de Singapur

Ferreira también reflexionó sobre la necesidad de reformas estructurales en el gasto público. Indicó que se realizaron esfuerzos por el lado de los ingresos, pero “muy poco esfuerzo por el lado de hacer más eficiente el gasto”. En este sentido, puntualizó que un modelo de baja presión tributaria debe ir acompañado obligatoriamente de una alta eficiencia, citando el caso de Singapur como un modelo coherente.

“Paraguay está en el peor de los mundos porque tiene baja presión tributaria y una pésima gestión del gasto que está llevando a la quiebra a instituciones públicas”, sentenció.

Mencionó como señales de alerta la situación de la Municipalidad de Asunción, a la que calificó de “totalmente quebrada”, y la recalendarización de pagos de bonos por parte de la Industria Nacional del Cemento (INC).

Críticas a la presión sobre el sector privado

Finalmente, el analista económico cuestionó la reacción del gobierno ante la escasez de recursos. Ferreira lamentó que, en lugar de mejorar el gasto, se optara por “la solución fácil”, a la que denominó como “ir a cazar al zoológico”. Se refirió específicamente a los intentos de reglamentar la distribución de utilidades o reservas de las empresas.

“No debería, en mi opinión, haber alguna resolución o reglamentación que fuerce a la distribución de utilidad... esa es una potestad del accionista de la empresa”, subrayó. Ferreira concluyó que ir nuevamente contra el sector privado es “contraproducente” y que el gobierno debería centrar sus esfuerzos en enviar señales claras de racionalización del gasto público.