Tras las declaraciones de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) sobre paralización de obras, Claudia Centurión afirmó que actualmente no hay obras suspendidas en el país.
“Hoy, 6 de abril, Obras Públicas no tiene ninguna obra parada”, sostuvo, aunque admitió que sí existe una ralentización en los cronogramas debido a problemas de flujo financiero.
Alegó que la situación responde principalmente a una deuda acumulada de aproximadamente 180 millones de dólares, además de intereses generados en ese periodo.
Deuda heredada y falta de liquidez
Centurión argumentó que el problema tiene su origen en compromisos del gobierno anterior, de Mario Abdo Benítez. Indicó que, si bien el capital de la deuda fue cancelado mediante un préstamo realizado al iniciar su gestión, quedaron pendientes intereses y costos financieros que hoy impactan en el sector.
“Estamos hablando de unos 100 millones de dólares en intereses producto de la deuda del gobierno anterior”, detalló.
Añadió que estas obligaciones generaron una fuerte presión financiera sobre las empresas constructoras, lo que explica las dificultades actuales para sostener el ritmo de ejecución.
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Plan de pagos
Para enfrentar la situación, Centurión afirmó que el MOPC trabaja con el Ministerio de Economía en un esquema que incluye la cesión de certificados (factoring) por unos 150 millones de dólares, además de un proyecto de ley para saldar los intereses mediante bonos.
La ministra explicó que el mecanismo de factoring ya está en proceso de definición y permitiría inyectar liquidez al sector una vez que se concrete la disponibilidad de efectivo.
“Hoy estamos trabajando sobre documentos. Lo que se necesita es que ese dinero llegue al bolsillo de los constructores”, dijo ante la crisis y amenaza del sector de la construcción.
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Ejecución insuficiente
Centurión reconoció que el nivel actual de pagos —alrededor de 40 millones de dólares mensuales— es insuficiente frente a la capacidad del sector y las necesidades de ejecución. “Claramente, no alcanza”, admitió, señalando que el ritmo ideal debería ubicarse entre 60 y 70 millones de dólares mensuales.
Es decir, hoy se realizan obras por un monto mucho más elevado que el disponible a nivel presupuestario y por ello se acumulan las deudas.
No obstante, sostuvo que ese monto representa un piso garantizado y que podría incrementarse dependiendo de la disponibilidad de recursos.
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Financiamiento privado
Ante cuestionamientos sobre la planificación de obras, la ministra rechazó que el Gobierno contrate proyectos sin financiamiento asegurado. “El financiamiento está garantizado. Más del 70% de nuestras obras están respaldadas por créditos multilaterales”, alegó.
También mencionó que se están impulsando alternativas como las alianzas público-privadas (APP) y esquemas con financiamiento privado para reducir la presión sobre el presupuesto estatal.
Finalmente, Centurión defendió su gestión señalando que el sector de la construcción arrastra un impacto financiero importante desde años anteriores. “El problema es que recibimos un sector ya muy golpeado, con capital e intereses atrasados, y eso genera una carga muy importante para los contratistas”, concluyó.

