El próximo 26 de abril se conmemoran 53 años desde que Paraguay y Brasil sellaron el destino del río Paraná, y el contexto actual de negociación del Anexo C del Tratado de Itaipú exige decisiones que trasciendan el simple ajuste de cifras.
Un exhaustivo análisis y de propuesta, elaborado por especialistas con vasta experiencia en el área energética, propone que el país abandone la postura reactiva para liderar una reforma que apunte a la dignidad humana y el desarrollo industrial como ejes innegociables.
La propuesta más impactante del reporte consiste en migrar hacia una tarifa binómica, un modelo intermedio que permitiría separar los gastos de explotación de los beneficios directos para el Estado.
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Bajo este esquema, Paraguay podría exigir un incremento de hasta seis veces (x6) en la compensación por cesión de energía, o incluso implementar una compensación dinámica indexada al mercado brasileño con un techo de hasta nueve veces los valores actuales.
Este cambio no solo beneficiaría las arcas públicas, sino que garantizaría a la ANDE un costo de energía inferior a los 30 US$/MWh, asegurando competitividad para la industria nacional mientras el Brasil accede a una reducción en sus costos operativos por debajo de los 50 US$/MWh.
Las simulaciones computacionales presentadas indican que, de aplicarse esta estrategia, Paraguay percibiría un flujo promedio de 20.573 millones de dólares hasta el año 2040.
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Un Holding Trinacional para dominar el Paraná
Otro de los puntos más llamativos es la visión “Zooming out” o geopolítica, que sugiere que Paraguay lidere la creación de un Holding Hidroeléctrico Trinacional Paraná. Este consorcio, integrado por Paraguay (50%), Brasil (30%) y Argentina (20%), tendría como objetivo no solo la operación coordinada de Itaipú y Yacyretá, sino también el desarrollo de obras pendientes como Corpus Christi, Itatí Itacorá y la instalación de esclusas de navegación en Itaipú.

Esta empresa multinacional operaría como la piedra angular de la integración energética del Cono Sur, permitiendo inyectar energía indistintamente a los tres sistemas eléctricos según la demanda y la conveniencia económica.
El reporte estima que este complejo hidroeléctrico unificado podría generar una renta anual de 7.250 millones de dólares, otorgando a la región una soberanía energética sin precedentes.
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Del capital energético al capital humano
Para evitar la denominada “enfermedad holandesa” o el despilfarro de estos recursos extraordinarios, el análisis propone blindar los ingresos mediante la creación de un Banco de Desarrollo Nacional y un Fondo Soberano (PROGRESO Fund).
El banco contaría con una capitalización proyectada de 40.000 millones de dólares, cifra equivalente al actual Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay, destinada exclusivamente a infraestructura habilitante. Por su parte, el Fondo Soberano se alimentaría de la rentabilidad del banco para financiar de manera permanente programas de educación y salud pública de excelencia.
Según el documento, una rentabilidad anual conservadora del 2% del banco significaría una inyección de 800 millones de dólares cada año para capital humano, duplicando al nivel de compensaciones que actualmente recibe Paraguay y que financia el Fonacide.
