En el marco del 53° aniversario de la firma del Tratado de Itaipú, que se conmemora este 26 de abril, el escenario de negociación entre Paraguay y Brasil permanece bajo un manto de incertidumbre. A pesar de las constantes visitas de altas autoridades brasileñas y los encuentros presidenciales, la ciudadanía sigue sin acceso a los detalles finos de lo que se discute en torno a la revisión del Anexo C.
El PhD en Energía e investigador de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Victorio Oxilia, señaló que la falta de información pública es una constante en el proceso actual. Según el experto, lo único concreto hasta la fecha es el compromiso firmado a mediados de 2024, que estableció una tarifa transitoria de 19,28 USD/kW-mes y la extensión del acuerdo operativo favorable a la ANDE hasta fines de 2026.
El riesgo de la tarifa alta para el usuario
Oxilia es tajante al afirmar que la estrategia de sostener precios elevados en la binacional tiene fecha de vencimiento para los intereses locales. “La tarifa debe bajar, pues será inviable para la ANDE continuar pagando una tarifa elevada con crecientes valores de contratación”, advirtió.
Explicó que, si bien históricamente una tarifa alta beneficiaba a Paraguay porque Brasil pagaba la mayor parte, esa ventaja es decreciente. En la medida en que nuestro país se acerca a retirar el 50% de la potencia que le corresponde, el costo de una tarifa inflada recaerá directamente sobre los hombros de la empresa estatal de nuestro país y, eventualmente, en las facturas de los usuarios.
Para el académico, el punto de equilibrio para que Itaipú pueda financiar proyectos estratégicos, como la planta solar fotovoltaica flotante, sin asfixiar a la ANDE, se encuentra en un rango muy inferior al actual. “Una tarifa beneficiosa para el Paraguay sería una entre 12 y 15 USD/kW-mes, que es la que estuvimos analizando en la academia”, puntualizó.
El fin del “salvavidas” operativo en 2026
Otro frente crítico es la culminación del Acuerdo Operativo, una herramienta técnica que permitió a la ANDE ahorrar miles de millones de dólares durante décadas al acceder a energía excedente mucho más barata (un 25% del valor de la energía garantizada).
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“Sería interesante mantenerlo o al menos que el fin de este beneficio sea gradual”, sostuvo Oxilia. Sin este acuerdo, la ANDE perdería la flexibilidad de contratar la energía garantizada por debajo de sus necesidades reales, lo que impactaría de forma inmediata en sus costos operativos.
Deuda espuria y el principio de equidad
Respecto a los hallazgos de la Contraloría General de la República (CGR) sobre la denominada “deuda espuria”, que habría beneficiado a empresas brasileñas, el experto sugirió que el debate debe ser integral. Si bien la Binacional debe responder por esos manejos, Oxilia propone contrastar esos montos con los beneficios que Paraguay recibió mediante el Acuerdo Operativo durante más de 20 años.
“Debe mantenerse el principio de equidad de beneficios. Si hubo beneficios transitorios de un lado, habría que contrastar con beneficios también transitorios de la otra parte”, concluyó, instando a un análisis que no sea parcial para lograr una negociación justa en este aniversario clave del Tratado.
