Arenillas de mi tierra es un libro póstumo del poeta bilingüe (español-guaraní) y dramaturgo paraguayo Manuel Ortiz Guerrero (Villarrica, 1894 - Asunción, 1933). Según los estudiosos, fue publicado por deseo expreso del autor, quien, además, dejó encargado que fuera dedicado a su médico de cabecera, el Dr. Luis Zanotti Cavazzoni, como un gesto de amistad y de gratitud por haber acudido siempre a atenderlo en su humilde refugio de la calle Antequera.
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Víctima de la lepra desde edad temprana, «Manú» vivió desde joven en un aislamiento impuesto por su enfermedad. Con grandes sacrificios logró instalar una imprenta, y en ese taller que le permitía ganarse el sustento cotidiano publicó también la mayor parte de sus propios poemarios y piezas teatrales.
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El volumen Arenillas de mi tierra, observó en el prólogo el escritor guaireño Santiago Dimas Aranda (Villarrica, 1924 - Asunción, 2015), «recibe su bautismo de rigor para llegar a manos de un pueblo que ya, desde tiempo atrás, venía cantando, repitiendo, regustando en la lengua y en la sangre la miel de sus estrofas. Merced al denuedo de los magníficos hombres que componen el Patronato de Leprosos del Paraguay, y merced a la buena voluntad y alto espíritu de Doña Dalmacia, podemos, una vez más, decir: Gracias, Manú».

Entre las páginas de este poemario que reúne textos dispersos e inéditos y que apareció impreso por primera vez en Asunción en el año 1969, hemos elegido, para celebrar la victoria lograda por la selección de Paraguay en la definición por tanda de penales del partido contra Alemania del pasado lunes 29 de junio, este vibrante poema que Manú le dedicó, precisamente, al penal.
EL PENAL
El sol cuelga al poniente más grande su medalla
De luz, como trofeo. ¿Por qué paró la ball?
Se oye la voz «fue mano» del referée, que falla;
Cuenta las once yardas: se cobrará un penal.
La gritona borrasca del populacho calla.
Dos atletas se enfrentan en lucha personal:
De un lado, bajo el arco, el ágil guardavalla,
Del otro, un artillero del shot sensacional.
Suena el pito. Se estudian los dos por un instante,
Y echándose el maestro del goal hacia adelante,
El shot de la victoria martilla de una vez.
Brama un ciclón de aplausos la multitud en masa...
Junto al ángulo, arriba la pelota atenaza
El famoso goalkéeper en un salto de pez.
(Manuel Ortiz Guerrero, Asunción, febrero de 1931).


