Contrabandear lo imprevisto

Noche de júbilo en Asunción por la victoria de Paraguay.
Noche de júbilo en Asunción por la victoria de Paraguay.Juan Pablo Pino

«Bajo la superficie careta del Mundial de la Fifa se juega en paralelo otro Mundial contra los dueños de un capital invertido sistemáticamente en fabricar algo que los pobres construyeron con la materia gratuita del deseo».

Es curioso que la inspiración que alumbró la química moderna y permitió con ello el desarrollo energético, metalúrgico y textil que impulsó la Revolución Industrial haya sido formulada por primera vez varios siglos antes de nuestra era en un rincón de la Turquía actual. Germen antiguo de una Modernidad cuya ciencia, por debajo o por detrás de sus formas, sonidos y colores, fundó el universo entero en átomos y vacío, esta remota doctrina presocrática, en el tiempo secreto de una fabulosa longue durée, hizo el mundo que habitamos hoy. Algo que sería impensable si en el cosmos riguroso de los primeros atomistas griegos, entre cuerpos indivisos cayendo eternamente en líneas paralelas sin tocarse jamás, un poeta romano no hubiera introducido de contrabando el desorden de lo inesperado, la mínima e inexplicable desviación del curso natural del movimiento acorde a las leyes físicas que suspende el inflexible mecanismo de lo dado para que aparezca el ser de la pura posibilidad. Con el clinamen, sin el cual no habría cambio, Lucrecio inoculó en el íntimo núcleo de la materia el principio de lo indeterminado, de la libertad y del azar.

Menciono esto porque algo inesperado –al menos, para mí– ocurrió el lunes. Como todos saben, el lunes se enfrentaron dos selecciones nacionales de fútbol. De un lado había más dinero, ligas más poderosas, mejores estadios, centros de entrenamiento con nutricionistas, analistas de datos, psicólogos, etcétera. Un país rico tiene más recursos que uno pobre para contratar especialistas y técnicos de élite, invertir en infraestructura deportiva y garantizar salud a la población, ventaja económica que es también demográfica, ya que en esa población hay más posibilidades de que aparezcan atletas.

Mural de un portero con camiseta morada y guantes, junto a un león. Fondos con colores de la bandera paraguaya.
Mural de Walter Torres y Ximena Rebull en homenaje a Orlando Gill

Paraguay no tiene esas ventajas. Según se comentó después, uno de los héroes del lunes, Orlando Gill, tuvo que venderlo todo hace años para cubrir los gastos médicos de su hijo (algo normal en este país, cuyos gobiernos, siempre claramente al servicio de sus dueños y enemigos del pueblo, atropellan todos los derechos). Sin embargo, la selección paraguaya se enfrentó a la alemana. Y ganó.

¿Qué impulso es este que rompe las cadenas del destino? Nonne vides etiam patefactis tempore puncto carceribus non posse tamen prorumpere equorum uim cupidam tam de subito quam mens auet ipsa?, escribe Lucrecio. «¿No ves que al caer las barreras el caballo, con todo su impaciente vigor, no logra salir tan rápido como lo anhela su ánimo?». De adentro es la fuerza que mueve la materia: initum motus a corde creari. «El principio del movimiento se crea en el corazón».

Una edición de 1754 de "De Rerum Natura", de Lucrecio
Una edición de 1754 de "De Rerum Natura", de Lucrecio

Pero no nos pongamos sentimentales –sería demasiado fácil–. Tratemos de entender lo que pasó el lunes, que es el propósito de este artículo. A las ventajas económicas y demográficas opongamos las históricas y socioculturales: la importancia y antigüedad de las instituciones, los saberes, las prácticas transmitidas de generación en generación de competir desde la infancia, llevar al club a los hijos, soñar desde niños con ser como sus ídolos. El fútbol no ocupó el lugar simbólico, institucional y comercial del «deporte nacional» en todas las sociedades (en Estados Unidos, por ejemplo, tengo entendido que lo ocupa el béisbol, y en Australia, el rugby; e incluso en los países europeos donde puede considerarse un rey, el fútbol convive con poderosos cortesanos, del tenis al ciclismo), mientras que ya en la década de 1920 casi todos los países sudamericanos tenían su propia asociación de fútbol.

Orlando Gill detiene el primer penalti de Alemania en el Boston Stadium el 29 de junio de 2026.
Orlando Gill detiene el primer penalti de Alemania en el Boston Stadium el 29 de junio de 2026.

Y si la pobreza no impide jugar al fútbol –bastan una pelota y una cancha–, el fútbol permite soñar con salir de la pobreza. Que el fútbol sea una de las pocas vías de ascenso social refuta los mitos mal llamados «meritocráticos», la mentira cruel de las prédicas de que «el pobre es pobre porque quiere» y, pese a la indeterminación que nos regaló Lucrecio con el clinamen, confirma el peso decisivo de la desigualdad y la injusticia en el destino humano. Los recursos pueden trocarse en «talento» porque el dinero puede comprar formación, instalaciones, ciencia, nutrición, jugadores, técnicos. Bajo la superficie careta del Mundial de la Fifa se juega en paralelo otro Mundial, tácito y escondido, contra los dueños de un capital invertido sistemáticamente en fabricar algo que los pobres construyeron a lo largo de varias generaciones con la materia gratuita del deseo.

«El problema del capitalismo hoy es que, como ya lo ha colonizado todo y no hay “exterior” que vampirizar, se ve reducido a clonar modelos ya existentes…», escribió Mark Fisher en su blog K-Punk durante el Mundial de 2006. Sin embargo, la selección paraguaya de fútbol no tiene los recursos necesarios para convertirse en un clon, por ejemplo, del modelo alemán. O del europeo. No puede hacerlo. Y el lunes, con su resistencia de trinchera, ha demostrado que tampoco lo necesita, que puede trastocar las probabilidades, contrabandear lo imprevisto, burlar el cálculo. Y eso no es, como pretende la mirada eurocéntrica, un fútbol «poco profesional» o «poco serio»: por el contrario, eso es, en rigor, el fútbol propiamente hablando. Ese es el sentido fundamental de un juego donde cada partido es inesperado, cada formación es única, cada gol es irrepetible.

Mark Fisher cuando cachorro ("Melody Maker", 1994)
Mark Fisher cuando cachorro ("Melody Maker", 1994)

Dije que no nos pondríamos sentimentales, pero lo cierto es que, modestamente, para quien esto escribe, hay un antes y un después del lunes. Soy muy ignorante en materia de fútbol. Nunca lo entendí. Me desagradaba la antiestética retórica fascistoide, nacionalista, con que se lo reviste desde el Estado. El lunes, sin embargo, ese artificio ideológico no empañó la victoria celebrada en todo el tercer planeta sin que a nadie le importara ser o no paraguayo. Con un gesto universal, como por irrupción de un tiempo mítico, David había derrotado a Goliat, y ese es un triunfo de la humanidad.

Este artículo está dedicado a la memoria de los futbolistas palestinos Ahmed Daraghmeh (1999-2022), que marcó seis goles poco antes de que lo mataran por la espalda; Hani Al-Masdar (1981-2024), asesinado cuando repartía ayuda humanitaria; Suleimán al Obed (1984-2025), «la Gacela Negra», también llamado «el Pele palestino», asesinado desde un helicóptero cuando hacía la fila de un punto de reparto de la siniestra Gaza Humanitarian Foundation para llevar alimento a su familia; y Saleem Al-Ashqar (1994-2026), que fue a buscar agua para su esposa, embarazada de un niño que ya es huérfano antes de nacer, cuando fue acribillado desde un tanque. La selección palestina no participa en este Mundial: llegó a la tercera ronda en las eliminatorias de Asia, pero un empate con Omán le impidió clasificar. En cambio, jugando bajo misiles, con la muerte en los talones, entre instalaciones destruidas y atletas asesinados, en medio de circunstancias tan atroces que volverían imposible para cualquiera tal esfuerzo, ya ha hecho historia.

Hossam Hassan, entrenador de Egipto, sostiene la bandera palestina tras vencer a la selección australiana en el Dallas Stadium el 3 de julio de 2026
Hossam Hassan, entrenador de Egipto, sostiene la bandera palestina tras vencer a la selección australiana en el Dallas Stadium el 3 de julio de 2026

Referencias

Mark Fisher: «Let the memories begin». K-Punk (blog), 14 de julio de 2006. En: http://k-punk.abstractdynamics.org/archives/008057.html [En inglés. Traducción al español de los pasajes citados en este artículo: Montserrat Álvarez].

Titus Lucretius Carus: De rerum natura (Jiahu Books, 2013, 212 pp.) [En latín. Traducción al español de los pasajes citados en este artículo: Montserrat Álvarez].

*Montserrat Álvarez (Zaragoza, España, 1969) estudió Filosofía en la Universidad de Zaragoza, la Universidad Católica (Perú) y el Instituto de Estudios Humanísticos y Filosóficos (Paraguay). Dirige El Suplemento Cultural y también escribe en él. El artista Armando Andrade Tudela le dedicó recientemente la exposición MONTSERRAT en Carreras Mugica, la mayor galería de arte del País Vasco, España. Ha publicado, entre otros libros, Zona Dark (Lima, 1991), Bala perdida (México, 2007) y Nómade (Buenos Aires, 2023).

Armando Andrade Tudela: “M.A.” (2024, serigrafía sobre madera). El rostro de la poeta Montserrat Álvarez en la exposición MONTSERRAT, galería Carreras Mugica, Bilbao, España. Fotografía: Ander Sagastiberri.
Armando Andrade Tudela: “M.A.” (2024, serigrafía sobre madera). El rostro de la poeta Montserrat Álvarez en la exposición MONTSERRAT, galería Carreras Mugica, Bilbao, España. Fotografía: Ander Sagastiberri.
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