1) Come demasiado rápido y traga aire
Muchos perros engullen, sobre todo si compiten por comida o están ansiosos. Al tragar aire (aerofagia), ese gas termina en el intestino y sale después.

Pistas típicas: eructos, barriga más “tensa” y gases poco después de comer.
Lea más: Ranking de las razas más propensas a tener gases: ¿está tu perro en la lista?
Un comedero lento o raciones más pequeñas suelen ayudar.
2) Cambios de dieta o premios “nuevos”
El intestino necesita tiempo para adaptarse. Un cambio brusco de alimento, más snacks de lo habitual o restos de mesa alteran la fermentación intestinal.

En la práctica: el perro está bien, pero el olor empeora durante días. Los cambios de comida deberían ser graduales, en 7–10 días, y los premios, medidos.
Lea más: ¿Tu perro muestra la panza? Descubrí qué significa realmente
3) Intolerancias o mala absorción
Algunos ingredientes (por ejemplo, lácteos, ciertas grasas o legumbres en exceso) pueden generar gases por intolerancia, sin que sea una “alergia” como tal.

Si los gases se repiten con el mismo alimento, aparecen heces blandas o hay picazón, conviene hablar con un veterinario: puede requerir una dieta de eliminación o ajuste de fibra.
Lea más: ¿Por qué huele a “Cheetos”? La ciencia detrás del olor en las patas de los perros
4) Microbiota alterada por estrés, antibióticos o gastroenteritis
La microbiota —las bacterias “buenas” del intestino— cambia con viajes, mudanzas, guarderías, tormentas, antibióticos o un cuadro digestivo reciente.
El resultado puede ser más fermentación y olor. No es raro en entornos urbanos con rutinas variables. Los probióticos solo deberían usarse con indicación profesional y producto veterinario.
5) Parásitos o enfermedades gastrointestinales
Giardia y otros parásitos, así como pancreatitis, enfermedad inflamatoria intestinal u otros problemas, pueden manifestarse con gases persistentes, diarrea o pérdida de peso.
Lea más: El “olor a perro” y la seborrea: por qué algunos canes huelen más fuerte y cómo controlarlo
Aquí el gas es un síntoma más, no el problema principal: requiere diagnóstico (coproparasitológico, análisis, ecografía según el caso).
Cuándo no esperar
Consultá pronto si hay abdomen muy distendido, arcadas improductivas, dolor, sangre en heces, vómitos repetidos, decaimiento marcado o pérdida de peso.
En razas grandes, un abdomen que se hincha rápido tras comer puede ser una urgencia.
