Entre campaña política y preocupación: ¿Qué se puede hacer para salvar de la contaminación a los arroyos en Encarnación?

Paisaje acuático con vegetación y edificios de fondo en un entorno urbano tranquilo, sin personas visibles.
Las autoridades muestran inquietud ante la posible contaminación del arroyo Poti’y, ubicado entre Encarnación y Cambyretá.Sergio González

La posible contaminación y daños ambientales provocados en los arroyos de Encarnación, siendo el más emblemático el caso del arroyo Poti’y, continúa generando preocupación. Esto se suma a una estrategia política de varios candidatos que “aparecen” en épocas de campaña electoral, pero tras los comicios ninguno impulsa iniciativas sobre la problemática ambiental. Un experto plantea fortalecer la intercepción como medida viable y de largo plazo para mitigar el impacto en los cauces hídricos.

Los arroyos que fueron subembalsados tras el aumento de la cota del río Paraná, con el fin de generar más energía para la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), actualmente sufren peligro de contaminación. El ingeniero Victoriano Vázquez explicó que esta situación de vulnerabilidad fue creada tras el retroceso de las aguas y la transformación del entorno de estos arroyos, que convergen en el río Paraná.

El ascenso de la cota desaceleró el cauce, además de convertirlos en grandes cuerpos de agua que pasaron de medir en promedio cuatro metros a más de 500 metros de ancho. Entre las primeras causas directas se encuentra que el valle de inundación estaba habitado, por lo que varias de las viviendas que quedaron bajo agua tenían pozos ciegos que no fueron tratados ni tapados.

También, el bosque inundado no habría sido extraído, lo que generó una gran cantidad de material orgánico que, técnicamente, se pudre debajo del agua.

Además, se registra una acumulación de lodo y sedimentos debajo de las aguas de al menos cinco metros, en el caso del Poti’y. Esto revela que todos los contaminantes arrastrados por el caudal se frenan y se alojan en este sector embalsado, que carece de velocidad de circulación.

En otros términos, todo lo que cae a los arroyos aguas arriba queda en los subembalses, contaminando.

Canoas de madera amarradas en la orilla del arroyo, con vegetación y un día soleado en el entorno.
Expertos advierten sobre el riesgo de contaminación en el arroyo Poti'y, entre Encarnación y Cambyretá.

La sobrepoblación de plantas acuáticas tipo macrófitas es un síntoma del aumento de la carga de material orgánico en las aguas de los subembalses. Más allá del mal aspecto, son una antesala a una posible contaminación que puede significar afectación al ecosistema y puede traducirse en peligro para las poblaciones.

Oportunismo político

La mayoría de los precandidatos en Encarnación y Cambyretá hacen referencia a la problemática ambiental que representa la situación del arroyo Poti’y. Muchos de ellos, sin conocer la realidad, el contexto y sin propuestas concretas de solución.

Paisaje del río Arroyo Poti'y con torre de observación moderna y edificaciones al fondo bajo un cielo despejado.
El ascenso de la cota desaceleró la parte baja de los arroyos, lo que generó que se conviertan en grandes cuerpos de agua que pasaron de medir en promedio cuatro metros a más de 500 metros de ancho.

El caso se replica en todas las confluencias, como el arroyo Mboika’e, su cuenca, como también en el arroyo Quiteria. El caso del Poti’y es más significativo porque cruza zonas urbanas y cercanas al microcentro de Encarnación y Cambyretá.

Vázquez refirió que es necesario que todas las instituciones responsables asuman su responsabilidad en esta situación, entre las que mencionó al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), las municipalidades, la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) y la EBY. Pero explicó que es necesario pasar a la acción, más allá de solo identificar culpables.

“El problema no está en el subembalse del Poti’y, sino afuera”, explicó. Detalló que el cuerpo de agua es vulnerable siempre y cuando continúen llegando contaminantes provenientes de aguas arriba, como también de los desagües pluviales y cloacales con mal funcionamiento.

¿Qué se puede hacer?

Según detalló el ingeniero ambiental Vázquez, existen alternativas que son posibles, pero no cree que en el contexto actual se puedan desarrollar. Una de ellas es el dragado de los sedimentos; esta acción tendría un alto impacto porque removería una gran cantidad de contaminantes y sería solamente una solución que duraría siete años.

Paisaje natural del arroyo Poti'y con vegetación en orillas y un cielo despejado, sin personas visibles.
Se registran inquietudes sobre la contaminación del cauce hídrico en arroyo Poti'y, entre Encarnación y Cambyretá.

También indicó que una posibilidad es el bombeo del subembalse para generar movimiento, lo que implica una acción permanente y que demandaría muchos recursos.

La promesa, en su momento, de la EBY fue el manejo fluctuante de la cota, que pretendía que el nivel del agua bajara con el fin de generar movimiento y hacer circular los cuerpos de agua para que se autodepuren. Sobre esto, el ingeniero manifestó que es poco probable, porque cada centímetro de bajante del río es considerado una gran pérdida en materia de generación de energía, por lo que no cree que esté en la intención de la binacional afrontarlo.

En contrapartida, manifestó que la intercepción es la acción más palpable, pero a su vez la más complicada de llevar a la práctica. Consiste básicamente en que las instituciones literalmente hagan bien su trabajo.

Se trata de cuidar que los vertidos aguas arriba estén acordes con las normativas ambientales. Esto hace directamente responsables a los municipios que regulan estos emprendimientos, como también al Mades, que gestiona las licencias de impacto ambiental. No dejó de hacer notar que la Entidad Binacional Yacyretá y la ESSAP deben contribuir a que la red de bombeo de aguas negras permanezca en funcionamiento.

Responsabilidad ciudadana

El experto manifestó que no deja de ser una responsabilidad de la ciudadanía contribuir con el cuidado del medio ambiente.

Indicó, por ejemplo, que es crucial tener interceptores de grasa, más aún si se cuenta con un emprendimiento gastronómico, por ejemplo.

También, generar conciencia sobre los emprendimientos inmobiliarios que asedian los cauces hídricos que desembocan en esta cuenca, que terminan siendo un peligro de contaminación aguas abajo.

En las áreas urbanas, manifestó que es crucial mantener los desagües pluviales en condiciones y evitar arrojar basuras a los raudales.