La doctora María Teresa Barán Wasilchuk, cuya desvinculación del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social fue oficializada tras meses de crecientes cuestionamientos a su gestión, recurrió a su cuenta personal de Facebook para publicar una extensa nota de despedida.
Lejos del tono autocrítico que demandaba la ciudadanía y los gremios de la salud, la exministra optó por defender las cifras de su administración iniciada en agosto de 2023, asegurando que se retira con la “tranquilidad de haber entregado todo mi esfuerzo”.
En su mensaje, Barán dirigió unas palabras iniciales de agradecimiento al presidente Santiago Peña y al vicepresidente Pedro Alliana por la confianza otorgada. Pese a que reconoció que “seguramente cometimos errores” y que “quedaron cosas por hacer”, centró el grueso de su comunicado en enumerar logros y proyectos de infraestructura.
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Un balance distante de la realidad hospitalaria
A lo largo del documento, la exfuncionaria hizo hincapié en las metas alcanzadas durante su periodo, destacando la puesta en funcionamiento del Hospital General de Coronel Oviedo y anunciando proyectos en Concepción, Curuguaty, San Pedro, el Chaco y el Gran Hospital del Este.
Asimismo, remarcó previsiones presupuestarias a futuro: “Para el 2027 estarán previstos US$ 760 millones para medicamentos e insumos y US$ 195 millones para el Incan, representando una inversión histórica”.

Barán también ensalzó medidas como los consultorios nocturnos en 41 hospitales, la ampliación de las Unidades de Salud de la Familia (USF),el aumento de la operatividad al 96% de la Red Nacional de Cuidados Críticos y la incorporación de herramientas digitales (HIS y SIGIES) para el control de insumos.
En el ámbito de los recursos humanos, citó la incorporación de más de 5.000 profesionales mediante concursos de méritos y la reducción gradual de la carga horaria de 24 a 12 horas para el personal médico.
Sin embargo, sus expresiones sobre el trabajo en equipo contrastan con el descontento de los funcionarios de blanco. “Cuando digo ‘logramos’, no hablo de una ministra. Hablo de un equipo”, afirmó en la carta, que cerró con una frase que intenta suavizar el impacto político de su remoción: “Los cargos pasan. Las personas pasamos. Pero las instituciones permanecen, y el compromiso con nuestra gente debe estar siempre por encima de cualquier nombre”.

La crisis de fondo: huelgas, renuncia masiva de médicos y desabastecimiento
El panorama dibujado por María Teresa Barán en redes sociales omite el trasfondo crítico que desgastó su permanencia en el Gobierno. En las últimas semanas, el sistema sanitario público atravesó un colapso inédito, marcado por la confirmación de cientos de renuncias de médicos especialistas y anestesiólogos en centros asistenciales de referencia en el país, en protesta por la precarización laboral y la falta de insumos elementales.
El malestar generó medidas de fuerza, marchas gremiales y el clamor unánime de los profesionales exigiendo la salida de la ministra. A esto se sumaron históricos reclamos por el desabastecimiento de medicamentos oncológicos en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan) y episodios de carencia de camas de terapia intensiva neonatal en el interior del país.

Pese a que la exministra insistió en que “nunca nos faltaron voluntad, trabajo ni la convicción de que la salud pública del Paraguay puede y debe seguir mejorando”, su gestión cierra opacada por la distancia entre los números de sus informes y la vulnerabilidad constante que padecen a diario los usuarios de los hospitales públicos.
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