27 de julio de 2026

El proyecto de ley de emergencia para el Fondo de Enfermedad y Maternidad en el IPS plantea emitir bonos para cobrar parte de la deuda histórica del Estado con la previsional. Los fondos se destinarán exclusivamente a la compra inmediata de fármacos y contratación de personal, según informó su proyectista.

Asegurados del Instituto de Previsión Social que acuden a la Clínica Nanawa se encontraron este jueves con el sistema caído, soportando una larga espera para acceder a las consultas agendadas. En algunos casos, varios tuvieron que retirarse sin acceder al servicio por el que aportan mes a mes.

BUENOS AIRES. El derrumbe de la demanda ha empujado a paradas de producción en las fábricas y suspensiones de personal en diversos sectores de la industria argentina, que acumula una fuerte caída de actividad en medio de la crisis económica que vive el país suramericano.

La crisis sanitaria había generado estímulos tanto fiscales como monetarios que inundaron a las economías de liquidez y facilidades de crédito. Estas políticas allanaron, paralelamente, el camino para el aumento de la inflación de mediano plazo y el subsecuente desanclaje de las expectativas inflacionarias dentro de las economías.

Con la pandemia, las economías, principalmente emergentes, se vieron en un complicado escenario al considerar el poco y hasta nulo espacio fiscal para enfrentar nuevas necesidades generadas. Ante esto, el financiamiento externo representó una importante fuente de recursos para los gobiernos, pero cuyo acceso y convenientes condiciones financieras estuvieron determinadas por calificaciones de riesgo soberano. En el caso de Paraguay, durante el primer año de la crisis sanitaria, el mercado imprimió su confianza en títulos soberanos con alta demanda y fijación de relativa baja tasa de interés.

La pandemia aceleró el proceso de la digitalización en América Latina y el Caribe (ALC), una región fuertemente golpeada por la crisis sanitaria. Datos del Banco Mundial refieren que menos del 50% de la población cuenta con conectividad de banda ancha fija y el 9,9% con fibra de alta calidad en el hogar. Además, existe una marcada diferencia en el uso de internet al desagregar por condiciones socioeconómicas. Así, el 75% de la población más rica de América Latina usa internet frente al 37% más pobre que también lo hace. La diferencia entre ricos y el segmento más vulnerable es mucho mayor (casi 40 puntos porcentuales) en ALC que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE (menos de 25 puntos porcentuales).