La nueva ruta de más de 2.000 kilómetros, que parte del territorio brasileño y cruza por los países de Paraguay, Argentina y Chile para llegar a las costas del Pacífico, atraviesa a su paso una gran variedad de bellos paisajes naturales y una tremenda diversidad cultural de los diferentes pueblos asentados a lo largo de la carretera, entre ellos poblaciones indígenas.
Pantanal, desierto y cordilleras
El largo recorrido se inicia en el estado de Mato Grosso do Sul, en Brasil, donde sobresalen las bellezas naturales del Gran Pantanal, que comparte con nuestro país. Una enorme variedad de fauna y flora compone el ecosistema del humedal más grande del planeta.

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Parte de esta característica natural de paisaje húmedo corresponde al distrito de Carmelo Peralta, en nuestro territorio, donde se construye el puente internacional de la Bioceánica sobre el río Paraguay para unir físicamente a nuestro país con Brasil.
Continuando el viaje por territorio chaqueño, el paisaje natural cambia a una vegetación seca a lo largo del camino hasta llegar a la zona de Pozo Hondo, frontera con la Argentina a través del río Pilcomayo.

Ya ingresando en territorio argentino, se tiene otro tipo de naturaleza, compuesta por cordilleras correspondientes a las regiones de Salta y Jujuy, acompañadas de bellos paisajes, antes de llegar a la misma Cordillera de los Andes, sobresaliendo además la variedad de fauna.
Finalmente, al dejar territorio argentino e ingresar a Chile, también se disfruta de las bellezas de la Cordillera de los Andes, para luego cambiar bruscamente el panorama cuando se atraviesa una parte del desierto de Atacama, caracterizada por las zonas salinas y las bellezas de la fauna, integrada por llamas y alpacas, típicas de esta región.

Al llegar a destino tras el largo viaje, se disfruta del paisaje en las costas del Pacífico, donde finalmente se deberán descargar las cargas para embarcarlas en las grandes embarcaciones con destino a los mercados de los países de Asia.
Diversidad de cultura
El Corredor Bioceánico permitirá, además, la integración de diferentes tipos de culturas, a través de las poblaciones ubicadas a lo largo de la nueva ruta, varias de ellas comunidades indígenas asentadas en los países que componen la ruta bioceánica.

En el Chaco central se ubican varias prósperas comunidades menonitas, caracterizadas por una cultura propia del trabajo fecundo, lo que posibilitó desarrollar la áspera región occidental hasta convertirla en una región industrial.
Desarrollo turístico
Sin duda, esta tremenda variedad de naturaleza y cultura que se podrá encontrar a lo largo de los más de 2.000 kilómetros de la ruta bioceánica servirá para potenciar el desarrollo turístico de la región, permitiendo así la creación de numerosos puestos de trabajo para los pobladores de estas zonas.
Prueba de que el movimiento de personas que generará el nuevo Corredor Bioceánico producirá un gran despliegue económico para estos países es que el sector privado ya realiza inversiones en zonas específicas, como Loma Plata, en el Chaco central, donde se tiene proyectada la construcción de dos modernos hoteles internacionales, pertenecientes a reconocidas cadenas del rubro.

Para finales de 2027 ya estaría funcionando íntegramente el nuevo Corredor Bioceánico, atendiendo a que aún se encuentra en construcción el puente internacional que unirá a nuestro país con Brasil, cuya terminación total está prevista para antes de finalizar 2026.
También se encuentra en pleno desarrollo el asfaltado de la ruta de 224 kilómetros entre Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo, que deberá terminarse inicialmente para mediados de 2027. Una vez culminados estos trabajos, ya se podrá viajar de manera segura hasta los puertos del Pacífico.

Aunque, al cruzar la frontera de nuestro país hacia territorio argentino, en la localidad conocida como La Paz, existe aún un tramo de unos 30 kilómetros de camino de tierra que debe asfaltarse y que, por problemas con la comunidad indígena del lugar, aún no se ha logrado concretar. Sin embargo, la carretera es bastante segura por ser un camino enripiado, según mencionan los camioneros que suelen circular por dicha zona.
Autoridades sin visión
Toninho Ruiz, colega periodista de la comunidad brasileña de Puerto Murtinho, es una persona que ya logró viajar en más de una ocasión a través de este largo trazado de la ruta bioceánica hasta los puertos del Pacífico, acompañando a delegaciones de autoridades y empresarios del Brasil.
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Ruiz nos comenta lo maravillado que quedaba tras estos viajes, al poder observar y disfrutar de las bellezas naturales y la diversidad cultural de los pueblos ubicados a lo largo de la extensa carretera. El mismo nos facilitó fotos de sus viajes.
El comunicador relata que indefectiblemente existirá un antes y un después una vez que funcione el Corredor Bioceánico, atendiendo al tremendo impacto social y económico que generará en toda la región.
El colega lamenta la escasa visión progresista que tienen los gobernantes de nuestro país, pues en todos estos viajes realizados no se logró ver a ninguna autoridad paraguaya acompañar estas excursiones, cuya finalidad es determinar el grado de inversión que se podrá realizar a lo largo de la nueva carretera.
Atendiendo a que posee raíces paraguayas por parte de sus padres, por lo cual siente un profundo amor por nuestro país, Ruiz lamenta profundamente que las autoridades del Alto Paraguay se la pasen en rencillas políticas y dejen escapar esta magnífica oportunidad de desarrollo que producirá esta red vial.

