Paraguay: US$ 35.000 en déficit de infraestructura y debajo de la media global en logística

Déficit de infraestructura.
Déficit de infraestructura.

Paraguay enfrenta un déficit estructural y acumulado de infraestructura pública que limita su crecimiento económico, su competitividad y la calidad de vida de la población. Según datos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el país cuenta con una red vial de aproximadamente 78.000 kilómetros, de los cuales más de 60.000 kilómetros corresponden a caminos de tierra, reflejando una de las principales debilidades en materia de conectividad.

ABC Negocios conversó con el Ing. Fabricio Ortellado, vicepresidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), y el Ing. Amílcar Troche, presidente del Centro Paraguayo de Ingenieros (CPI), para analizar el problema que frena el crecimiento del sector y las propuestas para acompañar a esta área productiva a nivel país.

“El déficit no es coyuntural, es el resultado de décadas de inversión insuficiente y discontinua”, señaló Fabricio Ortellado, vicepresidente de Cavialpa. De acuerdo con diversos estudios técnicos, Paraguay debería invertir entre 4 y 6% del producto interno bruto (PIB) anual en infraestructura para cerrar las brechas existentes. Sin embargo, el nivel actual se mantiene por debajo de ese umbral.

Inversión pública.
Inversión pública.

US$ 35.000 millones de déficit

El déficit total de infraestructura se estima en alrededor de US$ 35.000 millones. “Si seguimos invirtiendo apenas US$ 600 millones por año, como ocurre actualmente, necesitaríamos otros 60 años para cubrir el déficit existente; sin embargo, en ese tiempo la brecha seguirá creciendo”, advirtió Ortellado.

Los sectores más críticos son rutas, transporte, agua potable y saneamiento, distribución de energía, escuelas y hospitales, especialmente en zonas alejadas del área metropolitana.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

A esta situación se suma la creciente deuda del Estado con empresas constructoras. Actualmente, existen entre US$ 300 y 350 millones en certificados de obra impagos o demorados, lo que genera serias tensiones financieras. “Esto impacta directamente en la cadena de pagos, el empleo y la continuidad de los proyectos”, explicó el directivo, quien también recordó que muchas empresas asumieron costos financieros que aún no fueron reconocidos pese a contar con respaldo contractual y legal.

El país deja de crecer el 2% del PIB por falta de infraestructura

El impacto económico del déficit es directo. Paraguay estaría dejando de crecer entre 1,5 y 2% del PIB anual, lo que equivale a 800 millones de dólares por año, además de oportunidades perdidas en empleo, exportación e inversión. “La infraestructura no es un gasto, es una inversión multiplicadora del crecimiento”, comenta Ortellado.

Las zonas más rezagadas siguen siendo el Chaco, el norte y amplias áreas rurales, donde la falta de conectividad limita el desarrollo productivo y social. La agroindustria, la logística, el comercio, el turismo y las mipymes son los sectores que más se beneficiarían con una infraestructura adecuada en el interior del país.

Si bien existen avances y planes sectoriales, Ortellado subrayó la necesidad de una estrategia nacional de infraestructura de largo plazo, con financiamiento sostenible y gestión técnica independiente. “En Paraguay seguimos teniendo políticas de Gobierno y no políticas de Estado. La infraestructura no puede reinventarse cada cinco años”, afirmó.

El presupuesto público actual resulta insuficiente, por lo que se requieren nuevas fuentes de financiamiento, mayor eficiencia en el gasto y una participación privada bien regulada, incluyendo alianzas público-privadas (APP) correctamente estructuradas. “Con planificación técnica, continuidad y reglas claras, Paraguay tiene capacidad empresarial y profesional para cerrar la brecha. Lo que falta es una decisión país”.

Principal freno al desarrollo económico y social

Para Amílcar Troche, presidente del Centro Paraguayo de Ingenieros (CPI), analizar una sola obra o sector de manera aislada resulta incompleto, ya que todas las infraestructuras deben evaluarse según su impacto en la sociedad, la economía y el crecimiento del país.

Atraso con impacto del 1,63% del PIB

Entre los déficits críticos, Troche destaca especialmente el agua potable y el saneamiento, con énfasis en este último por su impacto directo en la salud pública. Según un informe del Banco Mundial, la falta de inversión en estos rubros genera una pérdida estimada del 1,63% del producto interno bruto (PIB) por año. “Aun desarrollando otras infraestructuras, el saneamiento sigue siendo clave para mejorar la calidad de vida y reducir costos sanitarios”, subrayó.

A esto se suma la carencia de caminos de todo tiempo, el mantenimiento vial, la generación, transmisión y distribución de energía, el transporte público y la conectividad digital, factores que condicionan la competitividad del país.

Si bien no existen cifras oficiales consolidadas, se estima que Paraguay necesitaría invertir alrededor de US$ 1.000 millones por año en infraestructura vial. En el sector de agua y saneamiento, Troche recordó que existen más de US$ 600 millones disponibles para obras, recursos que llevan tres años sin ser ejecutados, generando intereses que el país deberá pagar.

En términos territoriales, la Región Oriental muestra mayor desarrollo, mientras que el Chaco aparece como la zona con mayores rezagos, aunque recientemente comenzó a ser priorizada como eje estratégico de crecimiento nacional.

Burocracia, falta de técnicos y transparencia

El titular del CPI señaló que la burocracia es el principal factor que retrasa la ejecución de obras. A esto se suma el déficit de técnicos capacitados en las instituciones públicas, producto de la falta de incentivos económicos y meritocráticos, lo que provoca una migración constante de profesionales al sector privado.

También alertó sobre la necesidad de mayor transparencia en licitaciones, una correcta fiscalización externa y proyectos ejecutivos bien diseñados para evitar sobrecostos derivados de imprecisiones técnicas.

Troche enfatizó que cada obra de infraestructura genera un fuerte efecto derrame, ya que demanda profesionales, mano de obra no calificada y proveedores, especialmente micro, pequeñas y medianas empresas. Un mayor volumen de obras se traduce en más empleo formal, mejor salud, educación y calidad de vida.