Para entender si realmente Paraguay es una región de precios bajos o si estamos ante un espejismo económico, ABC Negocios conversó con el economista Jorge Garicoche, quien desmenuza la relación entre precios, salarios y competitividad.
La trampa de los precios nominales
La tesis central de Garicoche es clara: el costo de vida no puede analizarse de forma aislada. El concepto clave es el de precios relativos: cuánto pesan los costos en relación con lo que la gente realmente gana.

“Paraguay termina siendo un país donde el costo de vida es relativamente bajo, pero eso siempre hay que mirarlo con relación al salario”, explica el economista. La realidad es que si bien las cosas cuestan menos, el poder adquisitivo de los paraguayos es proporcionalmente menor al de sus vecinos.
El mercado inmobiliario
El sector inmobiliario es –quizás– el ejemplo más contundente de esta brecha. Según las estimaciones de Garicoche, alquilar un departamento promedio en Asunción ronda los US$ 700 mensuales. En cambio, un inmueble de características similares en Montevideo puede alcanzar los US$ 2.000.
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Una vista simple, vivir en Asunción cuesta casi un tercio que en la capital uruguaya. No obstante, la clave está en el ingreso.
En Paraguay, un profesional gana sustancialmente menos que su par uruguayo, incluso con formación idéntica. El ingreso promedio en Paraguay ronda los US$ 7.000 anuales, mientras que en Uruguay supera los US$ 20.000.
Garicoche plantea un ejercicio: un alquiler de US$ 700 es una carga pesada para quien percibe US$ 7.000 al año, mientras que uno de US$ 2.000 es mucho más manejable para quien ingresa US$ 24.000. “No es el precio en sí, sino cuánto representa ese precio sobre el ingreso”, afirma.

El costo oculto
Uno de los factores que la estadística de precios suele ignorar es la calidad y el acceso a los servicios públicos, lo cual genera una presión adicional en el bolsillo de las familias paraguayas.
El déficit en salud
La falta de un sistema de salud pública eficiente obliga a gran parte de la población a recurrir al sector privado. Ya sea mediante el pago de seguros médicos o gastos de bolsillo ante emergencias, este es un costo que no figura en el “índice de baratura”, pero que merma la capacidad de ahorro.
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La crisis del transporte
Aunque el boleto de transporte público en Paraguay es económico en términos regionales, su baja calidad e ineficiencia impulsan a los ciudadanos hacia la motorización individual. La compra de una moto o un auto implica gastos en combustible, mantenimiento y seguros que no existirían con un sistema de transporte eficiente.
Competitividad vs. “baratura”
Para el mundo de los negocios, la etiqueta de “país barato” puede ser contraproducente. Garicoche sostiene que el debate debe migrar hacia la competitividad. “No todo lo barato es bueno. Hoy Paraguay tiene la oportunidad de construir valor”, afirma.
A pesar de que Paraguay ha logrado consolidarse como una economía de ingresos medios y reducir los niveles altos de pobreza, la brecha con los vecinos sigue siendo notoria. Incluso, Argentina, a pesar de sus crisis recurrentes, mantiene un ingreso per cápita de US$ 14.000, el doble que el paraguayo.
La estabilidad como principal activo
Donde Paraguay sí saca ventaja es en su estabilidad macroeconómica. Con una inflación controlada y un sistema financiero prácticamente bimonetario que opera con fluidez en guaraníes y dólares, el país ofrece un entorno predecible para inversores y consumidores.
Esta previsibilidad es lo que mantiene un Paraguay atractivo para los compradores extranjeros, especialmente argentinos, quienes ven cómo la inflación en su país diluye cualquier ventaja cambiaria.
Los números de Numbeo
Más allá del análisis macro, los datos del portal internacional Numbeo confirman que Paraguay sigue siendo un destino sumamente económico en términos de consumo diario.
Presupuesto mensual estimado (sin alquiler):
Familia de 4 personas: G. 12.129.963.
Persona sola: G. 3.267.314.
En comparación con una economía desarrollada como la de Estados Unidos, vivir en Paraguay es un 59,9% más barato, y los alquileres son un 75,5% más económicos.
El informe también refleja valores promedio en gastronomía y consumo urbano:
- Comida en restaurante económico: G. 35.000
- Cena para dos personas en restaurante de gama media: G. 200.000
- Menú de comida rápida: G. 40.000
- Cerveza nacional (0,5 litros): G. 10.500
Estos valores posicionan al país como un destino atractivo para jubilados extranjeros, profesionales remotos e inversores que buscan una alta calidad de vida con gastos moderados.
Asunción vs. Quito, según Numbeo
Comparando dos economías de la región con el PIB per cápita similares, Paraguay con US$ 6.416 y Ecuador con US$ 6.874, según los datos que arroja el portal Numbeo, los resultados favorecen en el índice de costo de vida a Asunción, pues la capital paraguaya es un 12,1% más barata, sin incluir alquiler, en comparación con Quito.
En relación con los precios en restaurantes, es un 16,1% más bajo en Asunción, alimentos -19,5%, los precios de alquiler son más altos en Asunción en un 7,3%, la cerveza en barril nacional es -40%, un kilo de filete de pollo -45%; mientras que el poder adquisitivo asunceno es 9,8% menor que el de Quito.
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El desafío de la calidad de vida
¿Es Paraguay el país más barato? Estadísticamente, sí. Sin embargo, para el ciudadano promedio, esa ventaja se ve empañada por salarios que todavía no alcanzan los niveles regionales y servicios públicos que obligan al gasto privado.
El desafío para los próximos años, según Garicoche, es transformar la ventaja del bajo costo en una verdadera competitividad estructural. Esto requiere inversiones efectivas en infraestructura y políticas públicas que mejoren la calidad de vida sin disparar los precios.
Para quienes viven y hacen negocios en el país, la regla de oro sigue siendo la prudencia financiera: asegurar que los gastos no superen los ingresos, y si se incurre en deuda, que sea para la adquisición de activos que generen valor a largo plazo.










