Mercado laboral paraguayo mejora en cifras y crece en desafíos

Manos sosteniendo un estetoscopio, casco amarillo, mazo y un libro sobre fondo neutro, simbolizando diversas profesiones.
Manos de profesionales de distintos rubros, sosteniendo objetos icónicos de sus oficios.Istock

Las señales del mercado laboral en América Latina dan cuenta de una mejora moderada entre 2024 y 2025, en contexto de estabilidad en la participación laboral y avances graduales en generación de empleo. Según datos de la OIT, la tasa de participación regional se mantiene en 63,3% reflejando una estructura relativamente estable en incorporación de la población al mercado de trabajo. En paralelo, la tasa de ocupación registra una leve alza de 59,2% a 59,6%, acompañada por caída de desocupación de 6,4% a 5,8%, lo que evidencia mayor capacidad de absorción de mano de obra en el agregado regional.

Este desempeño no es homogéneo. Las diferencias entre países continúan marcando el ritmo de la recuperación laboral. Mientras algunas economías enfrentan retrocesos en sus indicadores, otras consolidan avances significativos.

En este escenario, Paraguay emerge como uno de los casos destacados, al combinar niveles de participación y ocupación con una reducción sostenida del desempleo, configurando un mercado laboral con mayor dinamismo relativo dentro de la región.

En Paraguay, la tasa de participación laboral, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aumenta de 70,0% a 70,4%, posicionándose entre las más elevadas del grupo analizado, después de Bolivia y Perú. Este indicador resulta clave, ya que mide la proporción de la población en edad de trabajar que efectivamente participa en actividades económicas. Un nivel alto de participación refleja una mayor integración de la población al mercado laboral, lo que, en términos económicos, amplía la base productiva y contribuye al crecimiento.

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La evolución de la tasa de ocupación refuerza la lectura. El indicador pasa de 65,4% a 66,7%, ubicándose entre los más altos de la región, aumento que no solo implica más personas trabajando, sino también una mayor capacidad del sistema económico para generar empleo.

A su vez, la tasa de desocupación se reduce de 6,7% a 5,2%, una de las caídas más marcadas del conjunto analizado, lo que evidencia una mejora concreta en las condiciones de acceso al empleo.

En contraste, otras economías presentan un comportamiento menos favorable. Chile y Argentina registran incrementos en sus tasas de desocupación, alcanzando 8,8% y 7,7%, respectivamente. Brasil muestra una mejora al reducir su desempleo de 7,4% a 6,4%, mientras que Colombia, pese a mantener niveles elevados, logra una disminución de 11,1% a 9,7%.

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Estas diferencias reflejan que la recuperación laboral en la región sigue siendo heterogénea y dependiente de factores estructurales propios de cada economía.

Evolución del mercado laboral en Paraguay

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Más allá de la comparación regional, el caso paraguayo adquiere relevancia al analizar la evolución de sus indicadores en el tiempo, conforme con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) - 2025.

La tasa de la fuerza de trabajo, que mide la participación económica de la población, muestra una trayectoria estable entre 2017 y 2025, con valores que oscilan entre 70% y 73%, estabilidad que sugiere una base laboral consistente, incluso frente a shocks significativos como el registrado en 2020.

Durante ese año, el impacto de la pandemia se traduce en una caída abrupta de la participación, que llega a 66,4% en el segundo trimestre. El descenso refleja la salida temporal de personas del mercado laboral ante las restricciones sanitarias y la contracción de la actividad económica. Sin embargo, la recuperación posterior resulta sostenida, con niveles que retornan a su rango histórico hacia 2022 y se consolidan en los años siguientes, alcanzando 73,4% en el cuarto trimestre de 2025.

La tasa de ocupación muestra un comportamiento similar, aunque con mayor sensibilidad a los ciclos económicos. En 2019, se ubica en torno a 68%, uno de los niveles más altos del periodo. En 2020, cae hasta 61,4% en el segundo trimestre, evidenciando el impacto de la crisis sobre el empleo. A partir de entonces, la recuperación es gradual y sostenida, hasta alcanzar 70,8% en el cuarto trimestre del año pasado, mostrando una recomposición del mercado laboral en línea con la reactivación económica.

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En términos absolutos, entre el primer trimestre de 2017 y el cuarto trimestre de 2025, la cantidad de ocupados aumenta de 2.732.354 a 3.297.188, crecimiento que refleja una expansión sostenida con una recuperación clara tras la caída registrada en 2020.

Perspectiva de género

Desde una perspectiva de género, se observa una transformación relevante. La participación masculina, aunque predominante, disminuye de 59,9% en 2017 a 57% en 2025. En paralelo, la participación femenina aumenta de 40,1% a 43%, lo que implica una mayor incorporación de mujeres al mercado laboral. A decir, la cantidad de mujeres crece de 1.096.863 a 1.419.378, con un mayor dinamismo a partir de 2021.

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La evolución de la desocupación permite completar el diagnóstico. Antes de la pandemia, los niveles se mantenían entre 5% y 7%. El shock de 2020 eleva la tasa, con un pico de 8,4% en 2021, reflejando una mayor presión sobre el mercado laboral. Posteriormente, la tendencia es descendente, con una reducción progresiva hasta alcanzar 3,6% al último trimestre de 2025, el nivel más bajo del periodo analizado.

Un elemento clave para entender la calidad del empleo es la subocupación por insuficiencia de tiempo. Este indicador, que incluye a personas que trabajan menos de 30 horas semanales y desean trabajar más, alcanza un pico de 9,3% en 2020. El resultado que pone en evidencia que, incluso cuando se mantiene algún nivel de ocupación, la cantidad de horas trabajadas puede ser insuficiente. En los años siguientes, la subocupación desciende hasta niveles cercanos a 3,7% en 2025, lo que sugiere una mejora en la intensidad del empleo.

La distribución por edad también muestra cambios significativos. El grupo de 25 a 44 años concentra la mayor proporción de la fuerza de trabajo, con valores entre 12% y 37%. En contraste, los grupos más jóvenes, como el de 15 a 19 años, reducen su participación de 7% a 5,2%, mientras que el segmento de 20 a 24 años también registra una leve caída. Por otro lado, el grupo de 60 años y más aumenta de 9,3% a 11,2%, lo que refleja una mayor permanencia de personas de mayor edad en el mercado laboral.

En términos educativos, la evolución resulta particularmente relevante para el análisis del empleo. Se observa un aumento en los niveles de formación media y superior. El grupo con 10 a 12 años de estudio pasa de 27,2% a 29,2%, mientras que el de 13 a 15 años crece de 11,6% a 14,6%. En paralelo, los niveles más bajos de escolaridad disminuyen de forma sostenida, lo que sugiere una mejora en la calidad del capital humano disponible.

Este cambio en la estructura educativa tiene implicancias directas sobre el mercado laboral. Una mayor formación tiende a mejorar la empleabilidad, incrementar la productividad y facilitar la adaptación a cambios tecnológicos. En este sentido, la evolución observada en Paraguay podría estar contribuyendo a la mejora en los indicadores de ocupación y a la reducción de la desocupación.

Desde una perspectiva macroeconómica, el desempeño del mercado laboral paraguayo se vincula con la capacidad de la economía para sostener el crecimiento y generar empleo. La combinación de alta participación, aumento de la ocupación y reducción del desempleo sugiere un entorno donde la actividad económica logra absorber una proporción creciente de la oferta laboral.

Sin embargo, sostener este desempeño requiere una agenda de políticas públicas enfocada en consolidar estos avances. Resulta clave promover la formalización del empleo, fortalecer la capacitación laboral y alinear la formación educativa con las demandas del mercado. Asimismo, el impulso a sectores con alta capacidad de generación de empleo y el desarrollo de políticas de inclusión laboral para mujeres y adultos mayores pueden contribuir a ampliar las oportunidades.

En un contexto regional heterogéneo, Paraguay cuenta con una base favorable para continuar fortaleciendo su mercado laboral. La consolidación de este proceso dependerá de la capacidad de transformar la recuperación en un crecimiento sostenido, que combine cantidad, calidad e inclusión en el empleo.

Tasa de participación

En Paraguay, la tasa de participación laboral, según la OIT, sube de 70,0% a 70,4%, posicionándose entre las más elevadas, después de Bolivia y Perú.

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