Para Hugo Royg, economista y director de Taita, residencia que presta servicios a adultos mayores, Paraguay aún no se encuentra preparado para afrontar el cambio demográfico que se avecina.
Royg advierte, en diálogo con ABC Negocios, que el país sigue pensando desde la lógica de un bono demográfico joven, cuando en realidad las proyecciones muestran que para el 2050 cerca del 25% de la población tendrá más de 60 años.

Según datos del Censo del INE de 2022, los adultos mayores representan el 8,6%. En 1950 representaban el 3,7%, mientras en el 2002 el 4,9%. Los departamentos con mayor envejecimiento son Paraguarí, Ñeembucú y Asunción.
De este segmento de la población el 62,4% vive en zonas urbanas, el 50% trabaja en el sector terciario, el 34% cuenta con seguro médico y 4 de cada 10 usan internet, según el INE.
Para la Organización Mundial de la Salud, en el 2030 la población sobre los 60 años será de cerca del 16% del total global. Actualmente para Estados Unidos representa el 30% y genera el 73% de la riqueza de los hogares de ese país. De acuerdo al Foro Económico Mundial, las empresas que logren mejorar la accesibilidad física de sus productos podrán experimentar un aumento en sus ingresos del 28%.
Bono demográfico se agota
“Paraguay es una economía en transformación, que está creciendo y que tiene mucha influencia favorable de la economía regional, pero también tiene limitaciones importantes a nivel de política social y fiscal”, señaló Royg.
Durante décadas Paraguay fue identificado como un país joven, con una pirámide poblacional amplia en la base y una gran cantidad de personas en edad productiva. Sin embargo, esa estructura comenzó a modificarse aceleradamente.

Royg explicó que actualmente existen alrededor de 800.000 personas mayores de 60 años y que, según las proyecciones, esa cifra podría duplicarse hasta alcanzar cerca de 1.600.000 adultos mayores en los próximos 25 años.
“El bono demográfico se está acabando y no estamos pensando en el futuro. No nos estamos preparando para aprovechar las oportunidades ni para disminuir los costos asociados al envejecimiento de la población”, afirmó.
El economista sostiene que este proceso tendrá un fuerte impacto sobre las cuentas públicas, especialmente en el sistema previsional y de salud. Según indicó, el país ya enfrenta dificultades de financiamiento en instituciones como la Caja Fiscal y el IPS, debido a la reducción proporcional de trabajadores jóvenes que sostienen el sistema.
La presión sobre el sistema de salud
Uno de los sectores que más sentirá el impacto del envejecimiento es el sanitario. El aumento de la esperanza de vida implica una mayor demanda de consultas médicas, tratamientos especializados, medicamentos, rehabilitación y hospitalización.
Royg remarcó que vivir más tiempo no necesariamente significa vivir con mejor calidad de vida, por lo que aumentan las enfermedades crónicas y las necesidades de cuidado.
“El adulto mayor es altamente demandante de servicios de salud y el sistema hoy ya está en crisis”, advirtió.

Según Royg se observa un crecimiento sostenido en servicios especializados vinculados a traumatología, fisioterapia, neurología, fonoaudiología, psicología, oftalmología y otorrinolaringología, entre otros.
“Hoy existen más casos de caídas, roturas de cadera, ACV, deterioro cognitivo y demencias que requieren tratamientos específicos y profesionales especializados”.
Además, alertó sobre el impacto social que esto genera en las familias, especialmente en las mujeres, quienes generalmente asumen las tareas de cuidado cuando un adulto mayor se enferma.
Los nuevos consumidores
A pesar de los desafíos, Royg considera que el envejecimiento también abre enormes oportunidades económicas. La denominada economía Silver engloba todos los bienes y servicios orientados a las personas mayores de 50 o 60 años, desde salud y turismo hasta tecnología, vivienda y entretenimiento.
El especialista destacó que muchas personas de entre 60 y 70 años continúan trabajando, consumiendo y desarrollando actividades de manera activa, especialmente en áreas profesionales e independientes.
“Hoy vemos personas mayores que siguen aportando experiencia, conocimiento y capacidad productiva”, señaló.
En ese contexto, identificó varios sectores con gran potencial de crecimiento en Paraguay:
- Salud y cuidados especializados.
- Industria farmacéutica y suplementos.
- Turismo senior.
- Servicios de acompañamiento y asistencia.
- Residencias y viviendas asistidas.
- Tecnología aplicada al bienestar.
- Instrumentos financieros y ahorro previsional.
Mencionó que ya existen en Paraguay proyectos inmobiliarios orientados exclusivamente a adultos mayores. “Hay edificios pensados para personas mayores de 70 años, con espacios adaptados y servicios específicos. Ese mercado recién está comenzando”, comentó.
Paraguay como destino atractivo para adultos mayores extranjeros
Otro fenómeno que comienza a observarse es la llegada de adultos mayores extranjeros que eligen Paraguay para vivir o invertir.
Royg señaló que en los últimos años aumentó el ingreso de europeos y brasileños, especialmente en zonas como Alto Paraná y Encarnación.
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“Muchos europeos tienen miedo a las guerras, al desabastecimiento y ven a Paraguay como una alternativa tranquila y accesible”, indicó.
Según explicó, esto ya impacta en el mercado inmobiliario y podría convertirse en un nicho económico importante si el país logra posicionarse como un destino amigable para adultos mayores.
“Hay un atractivo internacional importante si Paraguay se convierte en un país amigo del adulto mayor”, sostuvo.
Un mercado laboral que excluye
Uno de los puntos más críticos según Royg es la situación laboral de las personas mayores. Según indicó, el mercado paraguayo continúa privilegiando la contratación de trabajadores jóvenes, mientras que los adultos mayores quedan relegados a empleos informales o de baja calidad.
El economista explicó que muchas personas deben continuar trabajando después de la edad de jubilación debido a la baja cobertura previsional y a la insuficiencia de ingresos. Sin embargo, quienes no cuentan con formación profesional o capital educativo enfrentan mayores dificultades para mantenerse activos económicamente.
También alertó sobre la situación de pequeños comercios familiares y emprendimientos tradicionales que pierden competitividad frente a grandes cadenas y nuevas dinámicas económicas.
“Las pequeñas empresas de barrio están desapareciendo y eso afecta especialmente a los adultos mayores que dependen de esos negocios”, indicó.
La necesidad de políticas públicas
Para Royg, el envejecimiento debe convertirse en una prioridad de las políticas públicas. Considera que Paraguay necesita incentivos fiscales, programas de inclusión laboral y estrategias urbanas adaptadas a una población cada vez más envejecida.
Entre las medidas que propone Royg se encuentran:
- Flexibilizar horarios y jornadas laborales para adultos mayores.
- Crear incentivos para empresas que los contraten.
- Desarrollar infraestructura accesible.
- Financiar tecnologías de apoyo como audífonos o prótesis.
- Promover espacios recreativos y culturales adaptados.
“Es mejor para el Estado tener un adulto mayor activo que una persona aislada y deteriorándose en su casa”, sostuvo.
La deuda de la accesibilidad
El director de Taita también cuestionó la falta de infraestructura urbana adecuada para personas mayores. Desde veredas en mal estado hasta escasez de espacios recreativos y culturales, considera que Paraguay aún tiene una gran deuda en términos de accesibilidad.
“Las veredas ya son problemáticas para personas jóvenes, imaginemos para un adulto mayor”, expresó. También enfatizó que existen pocos espacios de entretenimiento pensados específicamente para esta población.
“Hay más hoteles pet friendly que hoteles amigables con adultos mayores”, ejemplificó.
Indicó que todavía falta avanzar en turismo adaptado, gimnasios especializados, espacios recreativos y propuestas culturales orientadas a este segmento de consumidores.





