Cada día, antes de que amanezca, los camiones cisterna empiezan a llegar a la planta con la leche recién ordeñada. Ese ritmo, desde 1995, es el que Ceuppens aprendió a entender desde adentro: recorrió cada área de la organización antes de llegar a la presidencia, en una empresa que forma parte de un grupo familiar con presencia también en el rubro avícola.
Liderazgo bajo prueba
Asumir un cargo de conducción siendo joven no fue simple. Ceuppens tuvo que construir confianza, fidelidad y compromiso dentro de los equipos, mostrando coherencia entre lo que decía y lo que hacía.
“Más allá de ser joven y mujer, creo que eso afianzó el liderazgo”, afirma. La seguridad en la toma de decisiones y la cercanía con los colaboradores terminaron pesando más que cualquier prejuicio inicial.
Lea más: La Pradera realizó mejoras en el Acosta Ñu
Una sola cadena, todas las áreas
Mientras estudiaba, también se interiorizaba de las distintas áreas de Pechugón, y después acompañó la fundación y el desarrollo de Lácteos La Pradera.
“El haber pasado por todas las áreas también me nutrió de experiencia para conocer los diferentes manejos y tener contacto con toda la cadena láctea”, explica. Esa mirada integral es, para ella, la base de cualquier decisión estratégica.
La planta láctea arrancó en 1995 con 2.000 litros diarios. Hoy procesa 120.000 litros por día. El crecimiento productivo fue de la mano con una expansión estructural: los 230 empleados directos se multiplican en un grupo empresarial familiar que da trabajo a unas 3.000 personas.
“Poder sostener y hacer crecer la empresa a lo largo del tiempo requieren un enorme sentido de responsabilidad y respeto hacia nuestros colaboradores”, sostiene Ceuppens.
Tecnología y gestión de personas
Para la ejecutiva, la capacitación constante, que combina formación académica, experiencia práctica y el conocimiento heredado de sus padres, fundadores de la empresa, no es negociable.
A eso se suma la tecnología. Ceuppens identifica en la inteligencia artificial una herramienta capaz de transformar la gestión y la toma de decisiones en el sector lácteo, todavía poco explorada por competidores locales.
Lea más: La Pradera celebra 30 años de compromiso con las familias paraguayas
Los momentos más difíciles de su gestión no llegaron por errores de mercado, sino por la gestión de personas: conflictos internos y quiebres de confianza que exigieron rediseñar procesos y actualizar recursos.
Relevo generacional en marcha
Uno de sus mayores orgullos hoy es ver a la tercera generación familiar incorporarse a distintas áreas de la compañía, un signo de continuidad para una empresa que nació de un emprendimiento chico y hoy es referente del sector.
Ceuppens asegura que las oportunidades para el liderazgo femenino crecen dentro del mundo empresarial, algo que observa de cerca en una organización donde varias mujeres ocupan posiciones de conducción, en contraste con el panorama que ella misma encontró al empezar su carrera.
Su consejo para quienes buscan crecer profesionalmente es concreto: comprometerse con las tareas, valorar la experiencia acumulada y sostener la integridad como principio central. “La capacidad de adaptación y la responsabilidad son las herramientas esenciales para enfrentar los desafíos del futuro”, resume.





