Hasta hace poco, en Paraguay el café era una taza al paso en el desayuno. Hoy es una carta con orígenes, métodos de extracción y perfiles de sabor. En ese cambio hay un nombre que se repite detrás de la barra: Café Quinto.
La empresa nació en 2021, en plena pandemia, como un emprendimiento casero. En 2022 dio el primer salto: 500 kilos de café verde y una tostadora profesional. Según datos publicados por la empresa en 2025, hoy procesa 28 toneladas anuales y su café se sirve en más de 230 locales de Asunción, Ciudad del Este, Encarnación, Hernandarias y Caaguazú, entre otras ciudades.
Un mercado que despierta
El crecimiento acompaña a un mercado en expansión. Las importaciones de café llegaron a unas 1.400 toneladas en 2025, por más de US$ 13 millones, frente a US$ 7,6 millones del año anterior. El salto refleja una mayor demanda interna.
Cada mes se abren más cafeterías en el país, y restaurantes y hoteles suman propuestas cafeteras en sus cartas. Muchos de esos negocios dan sus primeros pasos en el rubro y necesitan algo más que un proveedor.

Ahí está el diferencial del modelo. Café Quinto compra directamente a productores, principalmente en Brasil, sin intermediarios, y suma a la venta del grano asesoría sobre el modelo de negocio, capacitación de baristas, herramientas y acompañamiento en la puesta en marcha. “No se trata solamente de entregar café; se trata de ayudar a construir una experiencia que funcione para el negocio y para sus clientes”, Carlos Quinto, fundador de Café Quinto.
Su clientela va desde emprendedores que abren su primera cafetería hasta hoteles y restaurantes que quieren profesionalizar su propuesta. “Cada negocio tiene una realidad diferente. Nosotros buscamos entender qué necesita cada uno y acompañarlo en ese camino”, explica Quinto.
El otro activo es la educación del consumidor. “Una de las cosas que más nos gratifica es cuando alguien nos cuenta que gracias a Café Quinto empezó a mirar el café de otra manera”, dice el fundador. Detrás hay una lógica de negocio: el consumidor que aprende a distinguir un origen también valora la diferencia en la taza.

Sellos para salir afuera
La marca tiene la licencia Marca País Paraguay y, desde este año, la certificación de Empresa B, que exige estándares verificados de impacto social y ambiental.
Dos credenciales que pesan en la mesa de negociación. En 2025 participó en Expoalimentaria, en Lima, con apoyo del MIC y Rediex, y abrió conversaciones con compradores de Chile, Uruguay y España.
Con nuevas propuestas en desarrollo y la mirada puesta en una cultura cafetera más rica, profesional y accesible, la empresa celebra este Día Internacional del Café con una convicción: el café puede comenzar en una taza, pero las historias que nacen alrededor de ella pueden ir mucho más lejos.










