Tras la confirmación de un caso de influenza aviar Altamente Patógena (IAAP), en aves de corral comerciales en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Desde el sector avícola local indican que el sector intensifica la vigilancia sanitaria.
La presidenta de Granja Avícola La Blanca (Pechugon) y vicepresidenta de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar), Blanca Ceuppens, mencionó que el país cuenta hoy con una estructura sanitaria fortalecida y con experiencia. Además de los simulacros realizados en el manejo de contingencias.
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Contó que el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) dispone de protocolos de respuesta inmediata, con mecanismos de coordinación directa con el sector privado.
“La experiencia regional de los últimos años permitió ajustar los tiempos de notificación, contención y comunicación internacional. En este tipo de enfermedades, la velocidad de reacción es determinante, y Paraguay avanzó significativamente en esa capacidad operativa”, destacó la empresaria.
Reforzar la frontera y no permitir el contrabando
Si bien desde el servicio veterinario oficial solicitan alerta máxima a las distintas Regiones Sanitarias, a las unidades zonales, a los productores y ciudadanía en general, para que notifiquen el avistamiento de aves enfermas o muertas. Ceuppens consideró que deben reforzarse las fronteras, así como el control del ingreso de aves vivas y, más aún, no permitir el contrabando.
Además dijo que, ante la confirmación de un foco en Argentina, se activan de manera preventiva varios mecanismos. En primer lugar, se refuerzan las medidas de bioseguridad en granjas comerciales y la restricción de visitas, controles más estrictos de ingreso de vehículos y personas, desinfección obligatoria y monitoreo constante de las aves.

En segundo lugar, se intensifica la vigilancia sanitaria. Esto implica mayor seguimiento clínico, reporte inmediato de cualquier mortalidad inusual y, en algunos casos, muestreos preventivos adicionales.
Empresas exportadoras elevan la alerta
“El sector privado, especialmente las empresas exportadoras, elevamos aún más la alerta, justamente para blindar la continuidad comercial”, explicó.
En cuanto a qué países podrían mostrarse más sensibles ante una alarma regional por influenza aviar, indicó que existen mercados que aplican políticas de “cierre automático” ante la confirmación de focos en un país exportador o en la región.
Mercados con más precaución
Añadió que entre los más sensibles suelen encontrarse los más exigentes, que priorizan el principio de la precaución y pueden suspender importaciones de forma inmediata.
Por otro lado, la presidenta afirmó existen destinos que aceptan el criterio de zonificación sanitaria, que permite continuar exportando desde áreas no afectadas y que dependería de la ubicación del foco y el tipo de ave para que cada país tome la decisión.
Paraguay sin brotes, pero no está libre del riesgo
Por su parte, la doctora Ady Lizza, coordinadora de Programa de Enfermedades de las Aves del Senacsa, aclaró que en Paraguay no tiene brotes activos hasta el momento, aunque eso no significa que estemos libres de riesgo, por el cual se reforzaron la vigilancia sanitaria y las medidas de bioseguridad, agregó.
“Estamos haciendo monitoreos en todo el país, trabajando con productores avícolas, veterinarios y comunidades, para detectar cualquier signo de forma temprana” acotó.
Entretanto, recomendó a los tenedores de aves de traspatio mantener a las mismas en espacios protegidos para evitar el contacto con las silvestres, utilizar ropa exclusiva de trabajo e higienizar y desinfectar periódicamente sus instalaciones. Además de restringir el acceso de aves silvestres a fuentes de agua y comida en gallineros familiares.
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Alerta máxima: impacto en la sanidad del país y en el rubro
La doctora Lizza explicó que, alerta máxima del Senacsa, implica una intensificación de la vigilancia epidemiológica, un refuerzo de bioseguridad en granjas comerciales y de traspatio y activación de protocolos de respuesta rápida.
El impacto potencial en el Paraguay, en lo que es sanidad animal, sería: alta mortalidad y sacrificio sanitario, minetras que en el sector productivo, pérdidas económicas y aumento de costos operativos.
En el comercio, posibles restricciones internas y externas, por último, en la salud pública, riesgo bajo, limitado a exposición directa sin protección.
