El “tablero de ajedrez” para el invierno agrícola

El “tablero de ajedrez” para el invierno agrícola
El “tablero de ajedrez” para el invierno agrícolaArchivo, ABC Color

El campo paraguayo no conoce de descanso. Apenas las cosechadoras terminan de levantar los últimos granos de la soja zafriña y el maíz, el horizonte se tiñe de una nueva expectativa con la temporada de invierno. ABC Rural conversó con varios referentes de los rubros que dominarán el paisaje este 2026: trigo, chía, canola y carinata.

El “capitán” de la seguridad alimentaria

El trigo no es solo un cultivo de temporada, según el Ing. Agr. Luis Cubilla, directivo de Capeco, el cereal se mantiene como el principal cultivo extensivo. La meta para este 2026 está en torno a 370.000 hectáreas de siembra.

“Aunque el calendario técnico marca mayo como el mes ideal para la siembra, este año hemos visto un fenómeno particular: muchos productores, movidos por la incertidumbre geopolítica global, han decidido poner la semilla en suelo desde abril”.

¿Por qué ocurre esto? “La guerra en Europa del Este ha actuado como un ʻnubarrón’ constante sobre los mercados de insumos. El temor a que falten fertilizantes o que los precios de los agroquímicos se disparen ha empujado a los agricultores a asegurar su ciclo productivo lo antes posible”.

Una de las mayores ventajas del trigo en Paraguay es el consumo local, ya que de 1.000.000 de toneladas que se producen, 700.000 ton se quedan en el país para abastecer a la industria molinera nacional. “Sabemos que el mercado está asegurado”, afirma Cubilla.

En términos económicos, el productor puede esperar rendimientos de entre 2.800 y 3.200 kilos por hectárea, con precios que oscilan los US$ 200 la tonelada. Un negocio de volumen y estabilidad.

El crecimiento exponencial de la chía: +20%

Paraguay ha logrado algo impensado hace una década: convertirse en el primer productor y exportador mundial de esta pequeña semilla, cubriendo el 70% de la demanda global.

Gilberto Osorio, presidente de Capexe, describe la situación como un “crecimiento exponencial”.

El cierre de 2025 dejó la vara muy alta: ingresos por US$ 200 millones y presencia en más de 70 países. Para este 2026, el entusiasmo no decae y se proyecta un crecimiento del +20% en el área de siembra.

“La chía es como ese jugador estrella que salió de un club pequeño y ahora brilla en las mejores ligas del mundo. Sin embargo, ser el número uno tiene sus desafíos. Países como India y Uganda han visto el éxito de Paraguay y están entrando con fuerza al mercado”.

El año pasado, la chía comenzó pagándose US$ 1.200 y terminó en US$ 1.800 la tonelada. Para este 2026, la demanda sigue firme, pero Ozorio advierte sobre la cautela: “No obstante, mientras Paraguay mantenga su calidad premium, seguirá siendo el proveedor preferido de las grandes cadenas saludables de Europa y Estados Unidos”.

La canola, seguro de vida para el agricultor

Para muchos productores, el mayor enemigo es la incertidumbre y es aquí donde la canola brilla con luz propia gracias a su sistema de negocios único. En la industria Coopordini, el productor de canola puede firmar un contrato antes de sembrar, asegurando un precio de US$ 400 la tonelada.

El Ing. Luis Rambo, de CW Trading, explica que esta modalidad convierte a la canola en el cultivo de seguro de vida para el productor. “Es como firmar un contrato de alquiler antes de construir la casa: sabes exactamente cuál será tu retorno si haces bien las cosas”.

La canola ha dejado de ser exclusiva del sur. Zonas del norte del país están reportando crecimientos importantes. Técnicamente, el negocio cierra bien: costo de producción 1.300 kilos por hectárea; rendimiento promedio entre 1.600 y 1.800 kilos por hectárea; margen: con manejo adecuado y ayuda del clima entre 300 y 500 kilos por hectárea. Para este 2026, se espera llegar a 60.000 hectáreas, sumando 20.000 ha más que el ciclo anterior.

La carinata despega más fuerte

La gran novedad del invierno es la carinata. Si la chía es la gasolina para la salud humana, la carinata es para los aviones. Es un cultivo de cobertura que produce aceite para biocombustible de aviación de alta calidad.

El salto de este cultivo es asombroso. Leonardo Zanchet, de Caltech, señala que la meta para este 2026 es triplicar el área de siembra. ¿Por qué tanto interés? “Porque la carinata no compite con los alimentos y es extremadamente resistente”.

Bajo costo y buen retorno: el costo para el productor es de 800 kilos por hectárea, mientras que los promedios de cosecha están en 1.500 kilos.

Al igual que la canola, se estima un pago de US$ 400 por tonelada, pero con una ventaja extra: su precio está atado a la Bolsa de Valores de Francia; es decir, si el precio del combustible sube en Europa, el productor paraguayo sonríe.

“Es como haber descubierto un nicho de mercado de lujo. La carinata le permite al productor entrar en la era de la energía renovable sin abandonar sus tierras tradicionales”, finaliza Zanchet.