La fiscala Ingrid Cubilla, imputó por los hechos de tráfico internacional de sustancias estupefacientes (art. 21), asociación criminal (art. 42) y comercialización (art. 44), según la Ley N° 1340/88, en el marco de la operación Nexus II.
Los imputados son Dionisio Manuel Cáceres Cabrera (37), Álvaro Enrique Cáceres Cabrera (28); el ex arquero del club Tacuary, Libertad, Sportivo Luqueño, Olimpia, Guaraní, Sol de América y Rubio Ñu, Víctor Hugo Centurión Miranda (39), alias Centu, quien está prófugo; Luis Miguel Molinas Brítez (42), alias Moli; Alexis Vidal González Zárate (42), alias Pelado, quien está acusado y aguarda juicio como presunto colaborador para el lavado de dinero de Marset en el marco del caso A Ultranza.
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También fueron imputados Luis Alberto Paiva Gutiérrez (40), alias Mariachi, quien está preso en la cárcel Cereso de Cambyretã; Cindy Ruth Peralta Alderete (31), quien fue detenida en los allanamientos de este martes; y Julián Franco (57), alias Jaguapire, quien también está prófugo.
De acuerdo con la imputación fiscal, los citados formaban parte de la estructura que operaba desde territorio nacional, la cual presuntamente mantenía vínculos directos con personas radicadas en países productores de cocaína, como Bolivia, Perú y Colombia, con quienes establecían contactos y acuerdos destinados a asegurar el ingreso de la sustancia a Paraguay.
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Organización de la estructura, según Fiscalía
El procesado en el caso A Ultranza y, ahora en el caso Nexus II, Alexis Vidal González Zárate, actualmente guarda reclusión en la Penitenciaría Regional de Emboscada, pero anteriormente estuvo privado de libertad en Tacumbú. Según datos recogidos en la investigación, ocupaba el más alto rango jerárquico dentro de esta organización.
Para la Fiscalía, Alexis González ejerció funciones de dirección, coordinación y control sobre las actividades desplegadas por los demás integrantes. En ese sentido, era quien se encargaba de negociar la adquisición de sustancias estupefacientes con distintos proveedores, algunos conocidos y otros a quien conoció estando privado de libertad.
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A su vez, Alexis González tuvo la colaboración y participación activa del Luis Molinas, quien es además su compadre, y por ende; hombre de confianza. El mismo habría sido el encargado de la comercialización de las sustancias obtenidas por la organización.
Como hombre de confianza de González, Molinas era el encargado de recibir las sumas de dinero producto de la venta ilícita. También acompañaba a otros miembros de la red a reuniones con integrantes de otras facciones criminales, además de participar en el financiamiento de operaciones logísticas para la presunta preparación de sitios a ser utilizados como pistas para el descenso de aeronaves.
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Operadores logísticos del grupo narcotraficante
Por su parte, fue identificado como presunto operador logístico a Dionisio Cáceres, quien era el encargado de negociar la compra de drogas, además de coordinar las operaciones logísticas de recepción y transporte de las mismas, con el apoyo de otros grupos delictivos y la venta de la mercadería ilícita. Para la fiscalía, es un “intermediario” entre quienes operan desde la cárcel y quienes operan en libertad.
La mujer, Cindy Peralta, pareja sentimental de Cáceres, se encargaba de administrar un establecimiento comercial denominado “Baratote Modas”, el cual sería utilizado para legalizar el dinero producto de las actividades ilícitas.
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También el hermano de Dionisio fue identificado como presunto colaborador, Álvaro Enrique Cáceres Cabrera. El mismo, supuestamente se encargaba de administrar dos establecimientos comerciales pertenecientes a los hermanos, “Ferretería Santa Lucia Renacer” y “ER electrónica Renacer”, que a su vez servían de canal para introducir el dinero ilícito al sistema legal.
En cuanto al exaquero Víctor Centurión, según la hipótesis fiscal, era el encargado de conseguir los medios de transportes para movilizar las cargas de cocaína, como aeronaves, combustible de aviación y repuestos para el mantenimiento de estos vehículos aéreos, mediante vínculos que tendría con personas de esas áreas.
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La Fiscalía también apunta a que, Centurión utilizó su carrera futbolística para entablar relacionamiento con integrantes de otros grupos criminales, y así negociar la compra y venta de sustancias ilícitas, al igual que el uso de esquemas de movimiento de divisas a nivel internacional para concretar el pago de cargamentos de la presunta droga.
En tanto que Julián Franco, privado de libertad, cumpliría el rol como intermediario con proveedores de la cocaína, gestionando y concretando negociaciones para la compra, obteniendo réditos económicos por las operaciones cerradas y, a su vez, adquiriendo cantidades menores para su propia comercialización inmediata en el marco de su encierro.
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Vínculación con el primer detenido y procesado
El primer detenido en el marco de la operación Nexus fue Diego David Giménez Arámbulo, quien operaba presuntamente bajo las órdenes de Luis Alberto Paiva Gutiérrez, alias Mariachi, que a su vez estaba asociado estratégicamente con Alexis González.
Giménez Arámbulo, era el encargado de las operaciones de recepción; transporte, acopio, ocultamiento y comercialización de sustancias estupefacientes, a un grupo de clientes frecuentes o a terceros, previa autorización de “su jefe”.
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De acuerdo con la presunción fiscal, la estructura procedía al transporte y ocultamiento de la mercadería ilícita en zonas de la capital, específicamente en barrios donde tendrían mayor influencia como lo son: Barrio Obrero y Santa Ana, para finalizar con la venta de las sustancias en cantidades considerables y de manera progresiva, abasteciendo así a otras estructuras.
Igualmente se tienen datos de que Diego Giménez Arámbulo, estuvo relacionado con el objetivo Luis Molinas alias “Chon”, en la comercialización de drogas, ya que su vehículo habría sido visualizado en una supuesta entrega fallida de sustancias ilícitas, y luego en la entrega de montos de dinero a Emmanuel Gonzalez, alias “Broli”, “secretario” del objetivo Manuel Cáceres, destinatario final del capital recibido.
