El pasado 14 de marzo la Policía boliviana incautó un total de 11 aeronaves vinculadas al uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera (34 años), capturado el 13 de marzo. Los procedimientos tuvieron lugar en hangares del distrito de Warnes, perteneciente al departamento de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Uno de los aviones, que fue incautado en el aeródromo de Coloradill, fue el que llamó la atención de las autoridades del vecino país. Se trata de un Beechcraft King Air, una aeronave de alta gama valuada en US$ 1.000.000, que de acuerdo con informaciones que reunieron en la investigación era utilizada como nave privada por Sebastián Marset.
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La presunción sobre su uso como vehículo aéreo privado por parte de Marset radica en que la avioneta tiene una “corona” dorada en la zona del empenaje, específicamente en ambos lados del estabilizador vertical. Esto, porque el uruguayo se habría autoproclamado como “El Rey del Sur” o en inglés “The King of the South”, sello que también fue encontrado en paquetes de cocaína atribuidos a Marset.
Tanto el avión Beechcraft King Air como los otros 10, permanecen bajo custodia de la Dirección de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados (Dircabi), en un hangar de la Fuerza Aérea de Bolivia, en tanto dure la investigación cuyo alcance se podría ampliar según los datos que se vayan obteniendo en relación a los vínculos con Sebastián Marset.
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Avión de “El Rey del Sur” modificado para llevar droga
De acuerdo con lo que manifestó el fiscal de Sustancias Controladas de Bolivia, Julio César Porras, en el interior el avión Beechcraft King Air presentaba modificaciones que levantaron sospechas dentro de la investigación, especialmente, cuanto al uso que se le pudo haber dado.
En ese contexto Porras explicó que el avión “tenía dos asientos y en la parte trasera no había asientos, lo que evidencia que no estaba acondicionado para transportar pasajeros”, según publica el medio deigital boliviano El Deber. El fiscal añadió que este tipo de configuraciones es común en aeronaves usadas para movilizar drogas.
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A fin de confirmar que el avión fue utilizado para actividad del narcotráfico,nave fue sometida, así como los otros 10 aviones, a la pericia de microaspirado de rastros de sustancias en sus habitáculos y, actualmente se aguardan los resultados a este procedimiento forense.
“El análisis no solo apunta a determinar si hubo transporte de sustancias, sino también a identificar a los propietarios de cada aeronave y establecer si realizaron vuelos vinculados a actividades ilícitas”, detalló al referido medio el fiscal Porras.

Porras también refirió que las conexiones de los aviones con otros casos se determinarán a medida que se tengan elementos probatorios; igualmente, si se detectan restos de sustancias prohibidas el alcance de la investigación a la red de Sebastián Marset podría ampliarse.
Marset fue extraditado y procesado en Estados Unidos
Marset, ciudadano uruguayo con operaciones en Paraguay y caracterizado por sus numerosos tatuajes, fue arrestado en el sur de Bolivia en una redada sorpresa de madrugada el 13 de marzo. Fue extraditado rápidamente a los EE. UU. y tuvo su primera audiencia formal el 20 de marzo.
El pasado 1 de abril compareció a su audiencia de lectura de cargos en el Tribunal de Distrito de los EE. UU. para el Distrito Este de Virginia, donde se le leyeron las acusaciones en su contra. Saludó de mano a sus abogados, procedentes de Miami, y firmó una renuncia al juicio rápido garantizado, informó la Organización contra la Delincuencia Organizada y la Corrupción (OCCRP, para sus siglas en inglés).
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El juez Rossie D. Alston Jr. le comunicó a Marset, vestido con un uniforme de prisión verde oscuro y zapatillas blancas, que enfrenta hasta 20 años en una prisión federal, seguidos de tres años de libertad supervisada, si lo declaran culpable de conspiración para cometer lavado de dinero. También podría ser multado con una suma no inferior a US$ 500.000.
El fiscal Anthony T. Aminoff, quien encabeza la unidad de narcóticos y lavado de dinero de su distrito, dijo al juez que ambas partes deseaban retrasar la conferencia de estado (audiencia de seguimiento) hasta el 20 de mayo.
En una conferencia de estado, ambas partes informaron al juez sobre el progreso del caso mientras se preparan para el juicio.
La acusación actual hace referencia repetida a actividades de tráfico de drogas, pero no le imputa el cargo de tráfico en sí mismo.
