El rapto investigado se produjo el jueves a la noche en el barrio Mbocayaty de Ñemby y la víctima fue identificada como Alberto González Martínez, de 37 años, quien sigue desaparecido hasta ahora.
Alberto fue sacado a punta de pistola de adentro de un supermercado, donde intentó esconderse de los hombres que lo perseguían a él y a su mujer, Nair María Jorgelina Ortiz Zaracho, de 28 años.
La pareja fija domicilio en el límite entre el barrio Sajonia y el Bañado Tacumbú de Asunción.
Alberto y Nair estaban en una motocicleta Kenton Buller negra, que quedó frente al súper, y los raptores actuaron en un automóvil Toyota Auris blanco, en el que se llevaron al hombre.
Nair dijo a la Policía que supuestamente fueron a Ñemby con la intención de comprar un vehículo que lo vieron en Facebook, pero que al llegar intentaron asaltarlos y por eso salieron huyendo.
Sin embargo, los clientes del supermercado donde se refugió la víctima dijeron que Alberto González Martínez llegó a pedirles perdón a los atacantes, cuando estos ya lo tenían dominado, y que los delincuentes le anunciaron que de todos modos se lo llevarían.
Dos condenas por narcotráfico
El viernes último, al cabo de las primeras 24 horas del rapto, la Policía y la Fiscalía aún no tenían clara la película, aunque los antecedentes penales del ahora desaparecido hicieron sospechar a los investigadores que podría tratarse de un caso relacionado con el narcotráfico.
Resulta que Alberto González Martínez cumplió dos condenas por narcotráfico, tras ser capturado en 2011 en Asunción y luego en 2017 en Capiatá.
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En su momento, fue señalado como uno de los mayores distribuidores de drogas del Clan Rotela en el departamento Central.
De hecho, la última vez que lo atraparon fue en un procedimiento en el que se incautaron 20 kilos de cocaína que en teoría debía distribuirlos entre los proveedores de varias ciudades del Decimoprimer Departamento.

La pareja del multicondenado Armando Javier Rotela Ayala
Ayer sábado, policías del Departamento de Investigaciones de Central y la fiscala de Ñemby, Lourdes Elizabeth Bobadilla Riveros, efectuaron un allanamiento en el barrio Reducto de San Lorenzo, a casi 8 kilómetros del lugar del rapto.
La casa intervenida pertenece a Águeda Lorena Miranda González, de 29 años, alias Lore, quien cuando llegó la comitiva arrojó al techo un celular que al final fue recuperado por los policías.
Lore fue la primera persona a la que le llamó Nair inmediatamente después del rapto de su pareja Alberto.
El teléfono incautado, aunque no contendría datos relevantes sobre el rapto, sí podría almacenar información valiosa sobre el manejo del dinero del Clan Rotela, que es la organización criminal paraguaya más poderosa de los últimos tiempos.
La dueña de casa es, coincidentemente, la pareja del preso más importante del Paraguay, Armando Javier Rotela Ayala, el jefe máximo del Clan Rotela, quien cumple múltiples condenas en la cárcel de máxima seguridad Martín Mendoza de Emboscada.
De hecho, Lore ya había sido objeto de una investigación policial, la operación Caolín, ejecutada el 26 de junio de 2025 por el Departamento Antinarcóticos.
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Aquella vez, los policías de Antinarcóticos capturaron a Ignacia Ayala viuda de Rotela, alias Chana, y a los hijos de esta Víctor Amado Rotela Ayala, alias Yeye; Santa Luciana Rotela Ayala, alias Santa, y Gloria Guadalupe Rotela Ayala, alias Lulú.
Chana es la mamá de Armando Javier Rotela Ayala, en tanto que Yeye, Santa y Lulú son hermanas del citado narcotraficante recluido.
Sin embargo, al menos ese día de la operación Caolín no pudieron ser atrapados Esther Ignacia Romina Rotela Ayala, alias China, ni su pareja Brahian Enrique Flores Noguera, alias Brahian’i, hermana y cuñado de Armando Javier, respectivamente.
Tampoco fueron localizados en ese momento Celia Ruiz Villamayor, alias Celita, pareja de Yeye, y David Cardozo Bernal, alias Pikillo, concubino de Lulú, quienes por ende son cuñados de Armando Javier, respectivamente.

Otra que eludió aquella serie de allanamientos fue justamente la ahora intervenida Águeda Lorena Miranda González, alias Lore, pareja de Armando Javier, quien en esa época era investigada por lavado de dinero proveniente del narcotráfico, ya que supuestamente era una de las beneficiarias de las ganancias de la organización criminal Clan Rotela.
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Sin embargo, por lo visto la Policía y la Fiscalía no pudieron sustentar esta teoría, ya que ahora que su casa fue allanada ella ya ni siquiera tenía orden de captura.
No obstante, su celular incautado en el marco de la investigación del rapto va a ser revisado para ver si hay algún dato relevante que se pueda usar también en la operación Caolín, que está pendiente de elevación a juicio oral.
