Alrededor de 300 efectivos de la Policías Nacional de distintas unidades encabezados por nueve agentes fiscales irrumpieron en la madrugada del jueves último en el asentamiento 1° de Marzo como respuesta al ataque al puesto policial número 4 de Naranjito ocurrido en la noche del martes 21 de julio pasado.
Durante el atentado contra la sede policial fueron asesinados a tiros los suboficiales Atilio Martínez Barrios (40) y Herminio Ojeda González (32) y el funcionario civil Josemar Escobar Piris (37), mientras que resultó herido el suboficial Víctor Raúl Gavilán.
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Los criminales antes de escapar del lugar le prendieron fuego a la sede policial con los muertos adentro y a los vehículos, incluyendo la patrullera, que estaban estacionados en el patio.
Oficialmente, este feroz ataque a la unidad policial fue atribuido por el Estado a los miembros de la organización criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), aunque los rumores en la zona aseguran que en realidad fue una venganza de uno de los grupos criminales que se dedican al tráfico de cocaína en la zona.
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Supuestamente, los uniformados del puesto policial número 4 de Naranjito interceptaron un cargamento de la mencionada droga y cobraron una importante suma de dinero para devolverla, pero supuestamente los agentes se quedaron con una parte de la mercancía, lo que motivó la ira de los narcos.
Cuando los altos mandos de la Policía confirmaron que el ataque fue parte del EPP, la investigación del caso quedó a cargo de los miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) que opera en la región.
Pero como estos no hicieron absolutamente nada para tratar de ubicar a los posibles responsables del asesinato de los policías y la quema de la comisaría, los policías procedieron al allanamiento del asentamiento 1° de Marzo, que según los investigadores sería el aguantadero de criminales de todo tipo que operan en la región.

Sin embargo, el resultado del procedimiento fue ínfimo teniendo en cuenta las expectativas. Se allanaron 16 casas, se destruyeron 70 hectáreas de marihuana, dos personas fueron detenidas, se incautaron un revólver calibre 38, una escopeta calibre 12 y el fusil calibre 5.56.
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Según el resultado de la pericia balística, el fusil Czech Small Arms, calibre 5,56 x 45 m. efectivamente fue utilizado en el tiroteo registrado el 28 de junio del 2022 en la zona de Yby Pytá en el que murieron 7 miembros de la estructura criminal conocida como clan Díaz.
Único sobreviviente
El jefe de la facción, Cristino Díaz, fue el único sobreviviente del tiroteo. Al principio la Policía se adjudicó la muerte de los siete pistoleros, pero luego el propio Cristino Díaz aseguró a medios locales que criminales al servicio del narco prófugo Felipe Santiago Acosta, alías Macho, fueron quienes los emboscaron y asesinaron sobre un camino vecinal, cuando las víctimas estaban yendo a pescar.