El senador Eduardo Nakayama salió al paso ante el aviso del oficialismo que el reajuste del salario mínimo rondaría apenas los G. 60.000. Urgió a Santiago Peña a tener empatía con la mayoría de la población, especialmente con aquellos que ni siquiera ganan el sueldo mínimo.
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Sostuvo que con el salario mínimo vigente el dinero “no está alcanzando”, sobre todo para los principales productos de la canasta básica. Agregó que el cálculo que se hace según el Índice de Precios del Consumidor (IPC) no refleja la realidad del aumento de varios de estos productos de la canasta básica, “sobre todo cuando hablamos de alimentos”, dijo.
Agregó que también debería beneficiar al ciudadano la caída del dólar “que está en sus registros más bajos en los últimos 5 o 6 años”.
Sostuvo que la caída de la moneda estadounidense también debería tener una influencia directa en el costo de la canasta básica.
“Pero como siempre lo decimos, cuando apenas se avisa en Medio Oriente que hay un problema, acá ya se aumenta el combustible. Sin embargo, el dólar cae estrepitosamente y nunca hemos escuchado una caída importante de los precios de los combustibles, sino G. 50, G. 100, G. 200 que es realmente una burla para el pueblo paraguayo", aseveró.
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Sostuvo que por todo esto la oposición y la ciudadanía deben exigir que la caída del dólar repercuta en toda la cadena logística y que finalmente el precio final que paga el consumidor sea acorde.
Acusó al gobierno de turno de ser indiferente al problema salarial ya que desde hace años se acumulan en el Congreso proyectos presentados por la oposición para cambiar el cálculo del sueldo mínimo según factores como los alimentos.

“Sin volvernos populistas y prometer cosas que no vamos a poder cumplir, yo creo que están dadas las condiciones para que se eleve un poco más y mejore el nivel de vida de los paraguayos y eso también va a repercutir en el consumo”, aseveró.
Hambre Cero: Corrupción por cada plato
Nakayama también cuestionó duramente lo que denunció como hechos de corrupción dentro del programa Hambre Cero.
Sostuvo que Hambre Cero es un foco de corrupción a nivel nacional al punto que el propio oficialismo lo aceptó al intentar quitarle estos fondos a la gobernadora de Concepción, Liz Meza (ANR, HC), tras una fastuosa fiesta.
“Esto es un carnaval de despilfarro, un carnaval de corrupción. La información que yo tengo es que el promedio de lo que se paga por plato de comida, en lo que se factura es G. 18.000, sin embargo G. 6.000 es lo que queda para la empresa que tiene que hacer el plato de comida. Es decir G. 12.000 se quedan en corrupción en el camino, dos tercios del costo del plato de comida se quedan en el camino". remató.

Al preguntarle por las pruebas de su denuncia, dijo que siempre acude a las mismas.
Insistió que dos tercios del costo de cada plato de comida de Hambre Cero termina en el "bolsillo de los políticos corruptos".
Finalmente, dijo que sería mejor no darle ese plato de comida a los niños y, en todo caso aumentar el salario a la gente “y que la gente haga lo que quiera hacer con su plata”.
