En un encendido discurso realizado esta mañana en Panamá, González sostuvo que su expulsión del Senado fue el resultado de una “ejecución política planificada” y denunció que posteriormente la Corte Suprema terminó consolidando esa decisión mediante una sentencia que calificó de “infame”.
“Han querido matarme políticamente dos veces. La primera vez en el Senado de la Nación y luego en una Corte Suprema de Justicia arrodillada”, afirmó.
La exparlamentaria aseguró que el proceso para apartarla de su banca comenzó mucho antes de la sesión que resolvió su pérdida de investidura.
Según relató, fue sometida a un “linchamiento virtual sistemático y coordinado”, impulsado desde un ecosistema mediático y digital que buscó destruir su imagen pública.
“Fui sometida a un laboratorio telemático diseñado para distorsionar la opinión pública y demoler mi reputación”, expresó.
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González sostuvo además que existieron millonarias inversiones destinadas a potenciar campañas sucias de difamación en redes sociales y recordó la instalación de tendencias digitales como el hashtag “Fuera Kattya”, que precedieron a su destitución del Senado.
A su criterio, el objetivo era generar las condiciones para justificar ante la ciudadanía una decisión que ya estaba previamente definida.
“Fue un atraco institucional”
Al referirse a la sesión del 14 de febrero de 2024, en la que perdió su investidura parlamentaria, González acusó al oficialismo de haber vulnerado las propias normas internas del Senado.
Recordó que meses antes la Cámara Alta había aprobado una resolución que exigía 30 votos para expulsar a un legislador, pero finalmente se utilizó una mayoría de apenas 23 votos para concretar su salida.
“Alteraron la regla del juego sobre la marcha con una prepotencia procesal que pisoteó las garantías más elementales de la representación popular”, afirmó.
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La exsenadora insistió en que no contó con debido proceso, tiempo suficiente para preparar su defensa ni acceso adecuado a la acusación presentada en su contra. “Esa tarde se consumó una violencia absoluta”, señaló.
Apunta a Santiago Peña y al cartismo
Durante su exposición en Panamá, González identificó directamente al movimiento cartista como responsable de la maniobra política que derivó en su expulsión.
Mencionó expresamente al presidente de la República, Santiago Peña, como líder del oficialismo y sostuvo que Paraguay atraviesa un proceso de concentración de poder que reduce los espacios para la disidencia política.
“¿De qué democracia me habla el presidente de mi país cuando construye una democracia sin voces disidentes, sin voces de mujeres y aplacando toda posibilidad de debate?”, cuestionó.
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Asimismo, afirmó que su caso constituye un mensaje disciplinador dirigido a quienes desafían las estructuras tradicionales de poder.
“El mensaje fue brutal: miren lo que le pasa a una de las senadoras más votadas de la oposición si no se arrodilla ante el pacto de impunidad”, expresó.
Acusa a ministros de la Corte Suprema
Uno de los momentos más duros de su intervención ocurrió cuando responsabilizó públicamente a ministros de la Corte Suprema por haber rechazado la acción de inconstitucionalidad promovida contra su expulsión.
González citó con nombre y apellido al presidente de la Corte, Alberto Martínez Simón, así como a Luis María Benítez Riera, César Diesel y Carolina Llanes.
“Quiero ponerles nombre y apellido a las injusticias”, manifestó antes de sostener que los magistrados firmaron una resolución basada en “argumentos paupérrimos”.

Afirmó además que la máxima instancia judicial paraguaya ignoró estándares y precedentes internacionales en materia de protección de derechos políticos.
“Crónica de una injusticia anunciada”
En el tramo final de su discurso, la exsenadora presentó su caso como un ejemplo de violencia política de género y de violencia institucional contra mujeres que ejercen liderazgo público.
“Crónica de una injusticia anunciada. Esa es la violencia que vivimos en Paraguay y esa es la violencia que tenemos que combatir”, concluyó.
